Liturgia franciscana: 3 de enero, Santísimo Nombre de Jesús

3 de enero
SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
Familia Franciscana: MO

El Santísimo Nombre de Jesús, invocado por los fieles desde los comienzos de la Iglesia, principió a ser venerado en las celebraciones litúrgicas en el siglo XIV. Por su parte san Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron este culto a lo largo y ancho de Italia y de Europa. Como fiesta litúrgica se introdujo en el siglo XVI. Y en 1530 el papa Clemente VII concedió por vez primera a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.
Himnos latinos propios en el Apéndice II.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos el Santísimo Nombre de Jesús, el Nombre-sobre-todo-nombre.
El salmo invitatorio como en el Ordinario. 

Oficio de lectura

HIMNO

¡Oh Nombre de Jesús, nombre glorioso,
que imperas sobre todo lo creado,
sello y blasón radiante y adorado,
por ser de Dios el Nombre poderoso!

Dóblense las rodillas en el cielo,
dóblense humildemente acá en la tierra
y en el abismo sobre toda guerra,
¡pues Jesús es la paz, es el consuelo!

¡Jesús! Nombre amoroso y admirable,
cuya memoria llena de dulzura:
eres el manantial de la ternura,
del amor más sublime e inefable.

¡Oh Nombre de Jesús, Nombre divino!,
eres para el oído melodía,
y para el que te busca, cercanía,
estrella refulgente en el camino.

¡Oh Salvador!, libera al caminante
del yugo tenebroso del pecado,
y de todo peligro y atentado
en virtud de tu Nombre fascinante.

Los ángeles te den toda alabanza,
Jesús, Bondad eterna, por tu Nombre;
y al Dios-Amor alabe todo hombre
en un eterno canto de esperanza. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Salmo 8

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ant. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ant. 2. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo.

Salmo 18 A

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo.
Ant. 3. Dad gracias al Señor, invocad su nombre; gloriaos de su nombre santo.

 Salmo 23

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

–¿Quién puede subir al monte del Señor?
–¿Quién puede estar en el recinto sacro?

–El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

–¿Quién es ese Rey de la gloria?
–El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Ant. Dad gracias al Señor, invocad su nombre; gloriaos de su nombre santo.

V. Alabaré tu nombre por siempre jamás.
R. Lo ensalzaré dándote gracias.

PRIMERA LECTURA
Del libro de los Hechos de los Apóstoles                                                                                 3, 1-16

Dios glorificó a su siervo Jesús

En aquellos días Pedro y Juan subían al templo, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la Puerta Hermosa del templo para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo:

«Míranos.»

Clavó los ojos en ellos esperando que le darían algo; Pedro le dijo:

«No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar.»

Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los
tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la Puerta  Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.

Mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al Pórtico de Salomón donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:

«Israelitas, ¿qué os llama la atención?, ¿de qué os admiráis?, ¿por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo, ha glorificado a su siervo Jesús.

Rechazasteis al Santo, al Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la
vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos.

Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros.»

RESPONSORIO                                                                                               Lc 1, 31; 2, 21; Mt 1, 21
R. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. * Porque él salvará a su pueblo de los pecados.
V. Le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. *
Porque él.

SEGUNDA LECTURA
Del Quadragesimále de evangélio aetérno, de san Bernardino de Siena, presbítero
(Sermón 49, a. 1, Opera omnia IV, pp. 4955.)

Fundamento de la fe es el nombre de Jesús,
mediante el cual somos constituidos hijos de Dios

Éste es aquel santísimo nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, y donado al llegar la plenitud de la gracia. No pienses en un nombre de poder, menos en uno de venganza, sino de salvación. Su nombre es misericordia, es perdón. Que el nombre de Jesús resuene en mis oídos, porque su voz es dulce y su rostro bello.

No dudes, el nombre de Jesús es fundamento de la fe, mediante el cual somos constituidos hijos de Dios. La fe de la religión católica consiste en el conocimiento de Cristo Jesús y de su persona, que es luz del alma, franquicia de la vida, piedra de salvación eterna. Quien no llegó a conocerle o le abandonó camina por la vida en tinieblas, y va a ciegas con inminente riesgo de caer en el precipicio, y cuanto más se apoye en la humana inteligencia, tanto más se servirá de un lazarillo también ciego, al pretender escalar los recónditos secretos celestiales con sólo la sabiduría del propio entendimiento, y no será difícil que le acontezca, por descuidar los materiales sólidos, construir la casa en vano, y, por olvidar la puerta de entrada, pretenda luego entrar a ella por el tejado.

No hay otro fundamento fuera de Jesús, luz y puerta, guía de los descarriados, lumbrera de
fe para todos los hombres, único medio para encontrar de nuevo al Dios indulgente, y, una vez encontrado, fiarse de él; y poseído, disfrutarle. Esta base sostiene la Iglesia, fundamentada en el nombre de Jesús.

El nombre de Jesús es el brillo de los predicadores, porque de él les viene la claridad luminosa, la validez de su mensaje y la aceptación de su palabra por los demás. ¿De dónde piensas que procede tanto esplendor y que tan rápidamente se haya propagado la fe por todo el mundo, sino por haber predicado a Jesús? ¿Acaso no por la luz y dulzura de este nombre, por el que Dios nos llamó y condujo a su gloria? Con razón el Apóstol, a los elegidos y predestinados por este nombre luminoso, les dice: En otro tiempo fuisteis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

iOh nombre glorioso, nombre regalado, nombre amoroso y santo! Por ti las culpas se borran, los enemigos huyen vencidos, los enfermos sanan, los atribulados y tentados se robustecen, y se sienten gozosos todos. Tú eres la honra de los creyentes, tú el maestro de los predicadores, tú la fuerza de los que trabajan, tú el valor de los flacos. Con el fuego de tu ardor y de tu celo se enardecen los ánimos, crecen los deseos, se obtienen los favores, las almas contemplativas se extasían; por ti, en definitiva, todos los bienaventurados del cielo son glorificados.

Haz, dulcísimo Jesús, que también nosotros reinemos con ellos por la fuerza de tu santísimo nombre.

RESPONSORIO                                                                                                           Sal 5, 12; 88, 16
R. Que se alegren los que se acogen a ti, Señor, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo. * Los que aman tu nombre.
V. Caminarán, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día. * Los que aman tu nombre.

Oración

Oh Dios, que a tu Hijo le has puesto el nombre de Jesús, Salvador de todos los hombres; concédenos pronunciar con gozo este nombre en la tierra y disfrutar en el cielo de su presencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Laudes

HIMNO

Nombre sobre todo nombre.
Jesús, delicia del Padre,
saboreo de su cielo
y de sus eternidades.

Jesús, gozo del Espíritu,
que por él su luz expande
y embellece con su gloria
los espacios siderales.

Nombre sobre todo nombre.
Jesús, asombro del ángel,
embeleso de José,
amor dela Virgen Madre.

Jesús, Mesías divino,
Palabra clave, mensaje
que dice al hombre en la tierra
la voz que del cielo trae.

Nombre sobre todo nombre.
Jesús, lo más deseable,
hambre del hombre saciada,
que da deliciosa hambre.

Jesús, fuerza del humilde,
salvación en nuestros males,
aliento del corazón,
sola verdad de verdades.

Nombre sobre todo nombre.
Todos los seres lo canten,
animados del Espíritu,
en la presencia del Padre. Amén.

Ant. 1. Señor, mi alma está sedienta de tu nombre.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. Bendito y alabado sea el nombre del Señor ahora y por siempre.
Ant. 3. Los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños, alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime.

LECTURA BREVE                                                                                                                  Hch 4, 12
Ningún otro puede salvar y bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvamos.

RESPONSORIO BREVE
R. Alabaré tu nombre por siempre jamás, * Y lo ensalzaré dándote gracias. Alabaré tu nombre.
V. Me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. * Y lo ensalzaré. Gloria al Padre. Alabaré tu nombre.

Benedictus, ant. Entregó su vida para salvar a su pueblo y ganarse así renombre imperecedero.

PRECES
A Jesús, manso y humilde de corazón,
oremos, hermanos, y digámosle:
Rey de todos los corazones, ten misericordia de nosotros.

Oh Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad,
haznos partícipes de tu naturaleza divina.

Oh Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
manifiesta al mundo por medio de la Iglesiatu multiforme sabiduría.

Oh Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias,
concédenos estar siempre atentos a tu Palabra.

Oh Jesús, de quien hemos recibido toda plenitud,
concédenos la gracia y verdad del Padre.

Oh Jesús, fuente de vida y santidad,
haznos santos e inmaculados en tu amor.

Padre nuestro.

Oración

Oh Dios, que a tu Hijo le has puesto el nombre de Jesús, Salvador de todos los hombres; concédenos pronunciar con gozo este nombre en la tierra y disfrutar en el cielo de su presencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

HIMNO

Cuando Francisco decía «Jesús»,
se relamía en dulzura de miel.
Dichoso él.
Danos el gusto de amarte, Jesús.

Cuando Francisco escuchaba «Jesús»,
se trasponía, de puro placer.
Dichoso él.
Haz que tu amor nos cautive, Jesús.

Cuando Francisco miraba a Jesús,
¡ay!, anhelaba morir como él.
Dichoso él.
Viva en nosotros tu muerte, Jesús.

Cuando Francisco cantaba a Jesús,
hasta las aves cantaban con él.
Dichoso él.
¡Gloria y honor a tu nombre, Jesús! Amen.

SALMODIA

Ant. 1. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.

Salmo 45

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Ant. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Ant. 2. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.

Salmo 115

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Ant. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.
Ant. 3. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre.

Cántico                                                                  Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Ant. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre.

LECTURA BREVE                                                                                                              2Ts 1, 11-12
Siempre rezamos por vosotros, para que Dios os considere dignos de vuestra vocación; para que con su fuerza os permita cumplir vuestros buenos deseos y la tarea de la fe; y para que así Jesús, nuestro Señor, sea vuestra gloria y vosotros seáis la gloria de él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE                                                                                        Sal 33, 4; cf. 98, 3
R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, * Ensalcemos juntos su nombre. Proclamad.
V. Reconozcan tu nombre, grande y terrible: él es santo. * Ensalcemos. Gloria al Padre. Proclamad.

Magníficat, ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo.

PRECES
A Jesús, descanso de nuestras almas, oremos, hermanos, y digámosle:
Rey de todos los corazones, ten misericordia de nosotros.

Oh Jesús, Rey y centro de todos los corazones, que nos amas con amor eterno y nos atraes hacia ti,
renueva siempre en nosotros tu alianza.

Oh Jesús, paz y reconciliación nuestra, que por medio de la cruz has destruido toda enemistad haciendo de todos los hombres un nuevo pueblo,
enséñanos el camino que conduce al Padre.

Oh Jesús, vida y resurrección nuestra, refugio de los atribulados y descanso del alma,
acoge a los pecadores.

Oh Jesús, hecho obediente hasta la muerte, por tu inmensa caridad,
concede el descanso y la paz a nuestros hermanos difuntos.

Padre nuestro.

Oración

Oh Dios, que a tu Hijo le has puesto el nombre de Jesús, Salvador de todos los hombres; concédenos pronunciar con gozo este nombre en la tierra y disfrutar en el cielo de su presencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

APÉNDICE II
Himnos en latín
OFICIO ORDINARIO
3 de enero
Santísimo Nombre de Jesús

Oficio de lectura

Iesu, nostra redémptio,
amor et desidérium,
Deus creátor ómnium,
horno in fine témporum.

Quae te vicit cleméntia
ut ferres nostra crímina,
crudélem mortem pátiens,
ut nos a morte tólleres.

Inférni cláustra pénetrans,
tuos captívos rédimens,
victor triúmpho nóbili,
ad dextram Patris résidens.

Ipsa te cogat píetas
ut nostra mala súperes,
parcéndo et voti cómpotes,
nos tuo vultu sáties.

Tu esto nostrum gáudium,
qui es futúrum práemium,
sit nostra in te glória,
per cuncta semper sáecula. Amen.

Laudes

Iesu, auctor cleméntiae,
totíus spes laetítiae,
dulcóris fons et grátiae,
verae cordis delíciae;

Iesu, spes paeniténtibus,
quam pius es peténtibus,
quam bonus te quaeréntibus:
sed quid inveniéntibus?

Tua, Iesu, diléctio,
grata mentis reféctio
replet sine fastídio,
dans famem desidério.

O Iesu dilectíssime,
spes suspirántis ánimae,
te quaerunt piae lácrimae,
te clamor mentis íntimae.

Mane nobíscum, Dómine,
mane novo cum lúmine,
pulsa noctis calígine
mundum replens dulcédine.

Iesu, summa benígnitas,
mira cordis iucúnditas,
incomprehénsa bónitas,
tua nos stringit cáritas.

Iesu, flos Matris Vírginis,
amor nostrae dulcédinis,
tibi laus, honor nóminis,
regnum beatitúdinis. Amen.

Vísperas

 Iesu, rex admirábilis
et triumphátor nóbilis,
dulcédo ineffábilis
totus desiderábilis;

Rex virtútum, rex glóriae,
rex insígnis victóriae;
Iesu, largítor grátiae,
honor caeléstis cúriae;

Te caeli chorus práedicat
et tuas láudes réplicat;
Iesus orbem laetíficat
et nos Deo pacíficat.

Iesus in pace ímperat,
quae omnem sensum súperat,
hanc semper mens desíderat
et illa frui próperat.

Iam prosequámur láudibus
Iesum, hymnis et précibus,
ut nos donet caeléstibus
cum ipso frui sédibus.

Iesu, flos Matris Vírginis,
amor nostrae dulcédinis,
tibi laus, honor núminis,
regnum beatitúdinis. Amen.

Acerca de ofsaviles

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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Una respuesta a Liturgia franciscana: 3 de enero, Santísimo Nombre de Jesús

  1. Fray Guillermo Aguilar OFMConv dijo:

    Pax vobis

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