Liturgia de las horas propio de la Familia Franciscana

san Conrado de Piacenza

19 de febrero
SAN CONRADO DE PIACENZA,
EREMITA, III ORDEN
Memoria obligatoria para la TOR y OFS
Conmemoración en Cuaresma

Conrado Confalonieri nació en Piacenza en 1290, de familia noble. Tras un incendio provocado en la caza y atribuido a un inocente, vendió todos sus bienes y, juntamente con su mujer, decidió cambiar de vida: la mujer ingresó en el Monasterio de Clarisas de Piacenza y Conrado tomó el hábito de la Tercera Orden Franciscana y marchó a Sicilia, donde vivió casi cuarenta años entregado a rigurosa penitencia y a obras de caridad, sobre todo visitando enfermos en el hospital. Murió en 1351. Urbano VIII aprobó su culto como santo en 1625.
Del Común de santos varones: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De las Admoniciones de san Francisco de Asís
(Adm 5 y 6: San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Nueva edición corregida y actualizada, BAC, Madrid 2011 , pp. 93-94.)

Nadie se enorgullezca, sino gloríese en la cruz del Señor

Considera, ¡oh hombre!, cuánto te ha encumbrado el Señor Dios, pues te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo y a semejanza suya según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo sirven, conocen y obedecen, a su modo, mejor que tú a su Creador. Y los mismos demonios no lo crucificaron, sino que fuiste tú el que con ellos lo crucificaste, y lo sigues crucificando, deleitándote en vicios y pecados. ¿De qué puedes, por consiguiente, gloriarte?

Pues, aunque fueras tan sutil y sabio que tuvieras toda la ciencia y supieras interpretar toda clase de lenguas y escudriñar sutilmente las cosas celestiales, de nada de ello puedes gloriarte; porque un solo demonio supo de las cosas celestiales y sabe ahora de las terrenas más que todos los hombres, incluso en el caso de que existiera alguno que hubiese recibido del Señor un conocimiento especial de la suma sabiduría. Asimismo, aunque fueras el más hermoso y más rico de todos los hombres, e hicieras maravillas tales como poner en fuga a los demonios, todas estas cosas te son contraproducentes, ninguna
de ellas te pertenece y de ninguna de ellas puedes gloriarte.

En esto, sin embargo, sí podemos gloriamos: en nuestras flaquezas y en llevar diariamente a cuestas la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Miremos atentamente todos los hermanos al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución, en la vergüenza y en el hambre, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás, y por ello recibieron del Señor la vida eterna. Por eso, es grandemente vergonzoso para nosotros, los siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros, con referirlas, queremos recibir gloria y honor.

RESPONSORIO                                                                                              Gál 6, 14; cf. Heb 13, 20
R. Nosotros hemos de gloriamos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección. * Él nos ha salvado y libertado.
V. Miremos atentamente al Buen Pastor que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. * Él nos ha salvado y libertado.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. El que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Oración

Oh Señor, justo y bueno, que llamaste a san Conrado a una vida de penitencia y servicio a los pobres, te pedimos, por su intercesión, trabajar por la justicia en el mundo y servir a los demás con entrega generosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:

la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero

de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,

desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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