Liturgia de las Horas propio de la Familia Franciscana

san salvador de horta
18 de marzo

SAN SALVADOR DE HORTA,
RELIGIOSO, I ORDEN

Memoria libre para la Familia Franciscana
Conmemoración en Cuaresma

Nació en el hospital de Santa Coloma de Farnés (Gerona), casa de beneficencia en la que sus padres, piadosos y pobres, prestaban sus servicios. Su nacimiento en un lugar de dolor fue como presagio de su futura misión en el mundo: aliviar a los desgraciados. Ingresó en la Orden de los Hermanos Menores y brilló por su caridad, obediencia, pureza y austeridad de vida. Fueron muy numerosos sus milagros. Vivió varios años en el convento de Horta (Tortosa) y murió en Cágliari (Cerdeña) en 1567. Lo canonizó Pio XII en 1938.
Del Común de santos varones.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De la carta de San Francisco de Asís a todos los fieles
(2CtaF 38-53: San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Nueva edición corregida y actualizada, BAC, Madrid 2011 , pp. 66-67)

Hemos de ser sencillos, humildes y puros

Debemos amar a nuestros enemigos y hacer el bien a los que nos odian. Debemos observar los preceptos y consejos de nuestro Señor Jesucristo. Debemos, también, negarnos a nosotros mismos y poner nuestros cuerpos bajo el yugo de la servidumbre y de la santa obediencia, según lo que cada uno prometió al Señor. Y nadie está obligado por obediencia a obedecer a alguien en aquello en lo que se comete delito o pecado.

Pero aquel a quien se debe obediencia y que es tenido por mayor, sea como el menor y siervo de los otros hermanos. Y practique y tenga con cada uno de los hermanos la misericordia que quisiera que se tuviera con él si estuviese en una situación semejante. Y no se deje llevar de la ira contra el hermano por algún pecado de éste, sino amonéstelo y sopórtelo benignamente, con toda paciencia y humildad.

No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino, más bien, sencillos, humildes y puros. Y hagamos de nuestros cuerpos objeto de oprobio y desprecio, porque todos, por nuestra culpa, somos míseros y podridos, hediondos y gusanos, como dice el Señor por el profeta: Yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo. Nunca debemos desear estar sobre los demás, sino, más bien, debemos ser siervos y estar sometidos a toda humana criatura por Dios.

Y sobre todos aquellos y aquellas que hagan estas cosas y perseveren hasta el fin, se posará el Espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada. Y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen. Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo. Somos sus esposos cuando el alma fiel se une a Jesucristo, por el Espíritu Santo.

RESPONSORIO                                                                                                               Sal 83, 2.3.11
R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! * Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.
V. Prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. * Mi corazón.

Benedictus, ant. El que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Oración

Te rogamos, Dios de bondad, nos concedas a los que conmemoramos a san Salvador de Horta, tu humilde siervo, vernos libres, por su intercesión, de los males presentes, y gozar de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Lo asemejaré a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

 

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

 

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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