23 de abril, beato Gil de Asís, religioso, I Orden

Beato Gil de Asís23 de abril
BEATO GIL DE ASÍS,
RELIGIOSO, I ORDEN
Memoria libre para OFM, OFMConv, II Orden y TOR

Nació a finales del siglo XII. Fue el tercer compañero de san Francisco. a quien se unió en 1209. Se distinguió por su simplicidad y por su amor a la pobreza; sencillo, humilde y sin letras, sabía impulsar a todos al amor de Dios con sus dichos llenos de unción y de evangélica doctrina. Dios le Otorgó el don de contemplación. Devotamente peregrinó a los santuarios más conocidos. Su espíritu quedó reflejado en los llamados «Dichos de fray Gil». Murió en Perusa en 1262. Pío VI aprobó su culto en 1777.
Del Común de santos varones: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De los Dichos del beato Gil de Asís, religioso
(Dicta Beati Aegidii Assisiensis, Quaracchi-Florentia. 2 ed. 1939, pp. 62-64)

Es importante perseverar en la vida religiosa hasta el fin, viviendo en ella santamente

Hablando de sí mismo, fray Gil solía decir: «Prefiero disfrutar de menos gracias en la vida religiosa, que de muchas viviendo en el mundo, porque en éste abundan más los peligros y los auxilios espirituales son menos frecuentes. El pecador olvida fácilmente su propio bien y busca su mal, pues huye de la mortificación, de la vida de penitencia; no tiene decisión para ingresar en la vida religiosa, teme abandonar el pecado, que le rodea y envuelve, y prefiere quedarse en el mundo.»

Cierta persona pidió consejo a fray Gil sobre si debía hacerse religioso o no. Obtuvo la respuesta siguiente: «Si un hombre pobrísimo supiera que un importante tesoro se halla en terreno sin propietario, ¿pediría consejo o más bien se adueñaría de este tesoro? ¿Por qué los hombres no se apropian el tesoro del Reino de los cielos?»

También afirmaba: «Muchos abrazan el estado religioso, pero luego no viven sus exigencias. Se asemejan al labriego que fue investido caballero a petición propia por el conde Rolando, y luego no supo defenderle porque desconocía el manejo de las armas. Para mí –seguía diciendo fray Gil– no considero un gran favor servir en la corte, ni verse obsequiado por el mismo rey; lo decoroso es adquirir porte cortesano, sabiéndolo llevar con dignidad y elegancia. La corte del gran Rey, ¿no es la fraternidad religiosa? No basta, pues, pertenecer a esta corte, ni disfrutar de las gracias espirituales que en ella se reciben con tanta abundancia, sino someterse a las reglas de este estado religioso y perseverar en él con fidelidad: eso sí que es importante. ¿Acaso no quisiera más vivir piadosamente en el mundo, deseando con ardor ingresar en religión, que permanecer en ella con tibieza?»

Otras veces aseguraba: «Me parece que Dios puso en el mundo la Orden franciscana para gran utilidad de los hombres; mas, si no respondemos a esta alta misión, será nuestra desdicha. La religión de los Hermanos Menores es la más pobre y, al mismo tiempo, la más rica, según creo. Y ése es nuestro gran peligro, que nos andemos por las nubes al marchar por caminos tan elevados. Es rico quien imita al Rico, es sabio aquel que imita al Sabio, es bueno quien imita al Bueno, es noble aquel que imita al Noble; es decir, el que imita a nuestro Señor Jesucristo.»

RESONSORIO                                                                                                                Sal 83, 2. 3. 11
R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! * Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. (T.P. Aleluya.)
V.
Prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. * Mi corazón.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. El Señor es mi lote; el Señor es bueno para los que lo buscan. (T.P. Aleluya.)

 Oración

Dios, Padre misericordioso, que elevaste a la cumbre de la contemplación al beato fray Gil, concédenos por su intercesión que, amándote sobre todas las cosas, consigamos la paz que supera todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. «El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío», dice el Señor. (T.P. Aleluya.)

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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