Liturgia franciscana: 28 de abril, beato Luquesio de Poggibonsi, seglar, primer terciario, III Orden

beato Luquesio de Poggibonsi
28 de abril

BEATO LUQUESIO DE POGGIBONSI,
III ORDEN

Memoria obligatoria para TOR y OFS
Memoria libre para OFM

Nació cerca de Siena (Toscana) hacia 1181. Siguió la carrera de las armas y luego se dedicó al comercio. Iluminado por la gracia de Dios, distribuyó sus bienes entre los pobres, y, junto con su esposa, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco. Sobresalió por su caridad para con el prójimo, por su pobreza, humildad y austeridad. Tradicionalmente se le consideró como el primer Franciscano Seglar. Murió hacia 1260. Inocencio XII aprobó su culto en 1694.
Del Común de santos varones.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

 Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De las cartas de la beata Ángela de Foligno, religiosa
(S. Aliquó, Angela de Foligno: L’esperienza di Dio amore, Roma 1973, pp. 206-208)

 Cristo Jesús es el modelo de la vida de pobreza

El primer hombre pecó contra la pobreza, y por el camino de la vida pobre nos salvó el segundo Adán, Cristo, Dios y hombre. La ignorancia es la pobreza máxima: Adán delinquió por ignorancia, y por ignorancia yerran los pecadores del presente y del futuro. Por ello es preciso que los hijos de Dios se resuelvan a seguirle por el camino de la auténtica pobreza.

Cristo Jesús, Dios y hombre, es el modelo de la vida de pobreza. Porque pobreza fue esconder su poder y ascendencia divina. Fue blasfemado, vilipendiado, vituperado, encarcelado, conducido de tribunal en tribunal, flagelado, crucificado, apareciendo indefenso. Esta pobreza es el modelo de la nuestra. Su ejemplo debe arrastrarnos: no para esconder la valía que no tenemos, sino para poner de manifiesto y reconocer nuestra verdadera impotencia.

Ejemplo de pobreza nos dio también la gloriosa Virgen y Madre de Dios, al confesar que era de nuestra misma naturaleza caída y considerarse ínfima, al decirle al ángel: He aquí la esclava del Señor; expresión de profunda humildad. Este desprendimiento es grato a Dios.

¡Qué ejemplo tan esplendoroso tenemos en nuestro glorioso padre san Francisco, iluminado por Dios para abarcar la amplitud de la virtud de la pobreza, que, además, la vivió intensamente, y nos enseñó a practicarla con sus palabras y con su comportamiento extremadamente pobre! No encuentro otro santo que me abra y enseñe mejor el libro de la vida, Cristo Jesús, Dios y hombre, ni que se le asemeje tanto. Ni hallo a ningún otro que tuviera los ojos del alma tan fijos en el modelo de Cristo, hasta reproducirlo en su misma carne mortal con las señales de los estigmas.

Y, porque Francisco vivió pendiente de esta mirada atenta a Cristo, es por lo que la sabiduría divina le inundó, y de ella recibió el mundo tanta luz, que sigue reflejándose todavía en nuestro tiempo.

RESPONSORIO                                                                                                           Cf. Mt 19, 29.27
R. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, * Recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna. Aleluya.
V. Mira, nosotros ya lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Entonces, ¿qué nos va a tocar? * Recibiréis.

La oración como en Laudes.

 Laudes

HIMNO

Buscabas ser feliz en la riqueza
y amasaste, Luquesio, gran fortuna,
pero la paz la hallaste en la pobreza
porque al rico avariento le importuna
el temor de perderla y la tristeza.

Se nos cierran las manos posesivas,
el corazón de piedra se endurece,
la sed del oro, sin medida crece
en injustas ganancias abusivas,
y el insomnio remuerde y estremece.

Encontraste a Francisco en tu camino,
te enseñó el Evangelio con su encanto:
«Ve y vende lo que tienes, peregrino,
si quieres ser feliz, perfecto y santo»;
la paz del corazón es don divino.

De la Tercera Orden Penitente,
eres, Luquesio, con tu esposa buena,
seguidor de Francisco el más valiente,
el primer eslabón de la cadena
de los Terciarios, muchedumbre ingente.

Gloria a ti, Padre, porque nos creaste,
gloria a ti, Hijo, que nos redimiste,
gloria a ti, Espíritu: nos santificaste,
en camino del cielo nos pusiste
y en la Iglesia de Dios nos congregaste. Amén.

Benedictus, ant. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Aleluya.

Oración

Dios, rico en misericordia, que has distinguido al beato Luquesio en obras de piedad y limosna, después de llamarle a la conversión; concédenos, por su intercesión y ejemplo, hacer penitencia para abundar en frutos de caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso. Aleluya.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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