Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor

DIVINA PASTORA
Sábado después del III domingo de Pascua

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA,
MADRE DEL BUEN PASTOR

Fiesta para OFMCap, Clarisas Capuchinas, Terciarios/as Capuchinos/as y Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
Solemnidad para las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor y 
Terciarias Franciscanas del Rebaño de María.

Pío VI, el 1 de agosto de 1795, instituyó canónicamente la fiesta en honor de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Divino Pastor. Fue el beato Diego José de Cádiz uno de los que más se afanaron por lograr el refrendo pontificio en favor de la «Divina Pastora», que presidía sus misiones populares. El Papa concedió a los capuchinos de España que pudieran venerar como singular Patrona de sus misiones a la Madre del Buen Pastor, Jesucristo, poderosa mediadora entre él y nosotros, su pueblo y ovejas de su rebaño.

I Vísperas

Todo como en las I Vísperas del Común de santa María Virgen.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Buen Pastor, que nos ha dado a María por Madre. Aleluya.
El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Oficio de lectura

SALMODIA

Ant. 1. Somos ovejas de tu rebaño, Señor, que vienen a tu presencia a cantar tu gloria por siempre. Aleluya.
Los salmos. del Común de santa María Virgen.
Ant. 2. Dios es nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Aleluya.
Ant. 3. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María. Aleluya!

V. María conservaba todas estas cosas, aleluya.
R. Meditándolas en su corazón, aleluya.

SEGUNDA LECTURA
De los sermones de san Juan de Ávila
(Sermones 15 y 70: BAC 303 y 304, Obras completas del santo maestro Juan de Ávila, Madrid 1970, pp. 249-250 y pp. 192-193)

 La Virgen sin mancilla es nuestra Pastora, después de Dios

¡Cristianos! Ovejas sois de Jesucristo, y él es vuestro pastor. ¡Oh dichosas ovejas, que tienen tal pastor! Mis ovejas –dice el Señor– oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen a mí, y yo les daré la vida eterna, y no perecerán para siempre jamás, y no habrá nadie tan poderoso que me las arrebate de la mano. ¡Oh bendito tan buen Pastor! ¡Bendito tal Señor, rey y pastor!

Hacía Dios, a todos los principales, pastores; a todos los ocupaba en guardar ovejas, y de allí sacaba unos para profetas, otros para patriarcas, otros para reyes. Querría significar que Jesucristo había de ser profeta de los profetas, patriarcas, rey y pastor. También las mujeres de aquel tiempo, como era Rebeca y Lía y Raquel y otras muchas, denotaban ala Virgen sin mancilla, que, después de Jesucristo, no ha habido otra pastora, ni hay quien así guarde las ovejas de Jesucristo, y pues la Virgen sin mancilla es nuestra pastora después de Dios, supliquémosle que nos apaciente, alcanzándonos gracia.

San Pablo dice que daba leche y regalaba a sus hijos pequeños y que, para ganar a todos, se hacía todas las cosas a todos; ¡cuánto más verdaderamente haría el oficio de madre esta Virgen sagrada, pues sin ninguna comparación les tenía mayor caridad que san Pablo! Sus entrañas santísimas se henchían de consolación viendo que el fruto de la pasión de su benditísimo Hijo no salía en balde, pues por el mérito de ella tanta gente se convertía a él. Y parecíale que acoger y regalar, enseñar y esforzar a los que a ella venían, era recoger la sangre de su Hijo bendito, que delante los ojos de ella se había derramado por ellos. Alababa a la divina bondad, y ningún trabajo le parecía pesado, y ninguna hora era fuera de hora para recoger aquel ganado que entendía que el Señor le enviaba para que lo aceptase en la gracia del Señor.

Muy bien supo el Señor lo que hizo en dejar tal Madre en la tierra, y muy bien se cumplió lo que estaba escrito de la buena mujer, que confió en ella el corazón de su marido. Porque lo que su Esposo e Hijo Jesucristo había ganado en el monte Calvario derramando su sangre, ella lo guardaba y cuidaba y procuraba de acrecentar como hacienda de sus entrañas, por cuyo bien tales y tantas prendas tenía metidas.

¡Dichosas ovejas, que tal pastora tenían y tal pasto recibían por medio de ella! Pastora, no jornalera que buscase su propio interés, pues que amaba tanto a las ovejas que, después de haber dado por la vida de ellas la vida de su amantísimo Hijo, diera de muy buena gana su vida propia, si necesidad de ella tuvieran. ¡Oh, qué ejemplo para los que tienen cargo de almas! Del cual pueden aprender la saludable ciencia del regimiento de almas, la paciencia para sufrir los trabajos que en apacentarlas se ofrecen. Y no sólo será su maestra que los enseña, mas, si fuere con devoción de ellos llamada, les alcanzará fuerzas y lumbre para hacer bien el oficio.

RESPONSORIO
R. No sé con qué alabanzas ensalzarte, oh bienaventurada Virgen María, Madre del Divino Pastor. * Porque llevaste en tu seno al que los cielos no pueden abarcar. Aleluya.
V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. * Porque llevaste.

HIMNO Te Deum.

La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

Te aclamamos por Madre y Señora
–eres causa de nuestra alegría–;
nuestra Reina, la corredentora
que ha querido mostrarse pastora.
¡Oh humildísima Virgen María!

Has trocado la augusta diadema
por sencillo sombrero con flores,
amapolas y espigas tu gema,
y es un báculo humilde tu emblema
de Pastora entre tantos pastores.

Cual ninguno conoces la fuente,
manantial de las aguas tranquilas.
A la sombra del Omnipotente
no hay oveja que no se apaciente
cuando tú, cual Pastora, vigilas.

¡Qué feliz es contigo el rebaño!,
lo recuestas en verdes praderas
lo conduces con gozo y sin daño,
lo defiendes del mal, del engaño,
en guardarle del lobo te esmeras.

Quien de ti se ha fiado no falla
al cruzar las cañadas oscuras,
lo proteges en toda batalla,
eres lumbre y escudo y muralla,
le hallas pasto en las peñas más duras.

¡Gloria a aquel que la quiso tan bella!
Gloria al Hijo, su dicha y su encanto
–Astro Rey que nació de una estrella–.
Por la obra que él hizo con ella,
gloria sea al Espíritu Santo. Amén. 

Ant. 1. Déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz y fascinante tu figura. Aleluya.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2.
 ¡Fuente de los jardines, manantial de aguas vivas, que fluyen del Líbano. Aleluya.
Ant. 3. Ven, salgamos al campo, amanezcamos entre las viñas, veremos si las vides han brotado. Aleluya.

LECTURA BREVE                                                                                                           Eclo 24, 9-10
Desde el principio, antes de los siglos me creó, y nunca jamás dejaré de existir. Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión.

RESPONSORIO BREVE
R.
Ella es la Virgen santa, luz hermosa, claro día: cantemos himnos de honor y de alabanza. * Aleluya, aleluya.
V. Ella escogió esta tierra para estar siempre con nosotros. * Aleluya, aleluya. Gloria al Padre. Ella es. 

Benedictus, ant. Dime dónde pastoreas, dónde sesteas al mediodía, para que no vague descarriada. Aleluya.

PRECES
Hermanos: En estas primeras horas del día, alabemos a Dios que ha enaltecido a su madre e invoquemos su misericordia diciendo:
Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.

Padre Santo, que elegiste a la Virgen María como santa morada para tu Hijo:
haz de nosotros templo de tu Espíritu.

Padre de bondad, que concediste a María guardar en su corazón los gestos y las palabras de Jesús,
concédenos saber guardar tu Palabra en un corazón puro.

Rey de reyes y dueño del mundo, que has glorificado a María en  cuerpo y en alma,
inclina nuestros deseos hacia las realidades eternas.

Tú nos has dado en la Virgen María una Madre,
haz que de palabra y de obra vivamos como verdaderos hijos suyos.

Señor de la viña y los sembrados,
haz que fructifique el trabajo de nuestros misioneros que dedican su vida a extender tu reino.

Pastor bueno que cuidas de tu rebaño,
concédenos, por intercesión de la Virgen María, Madre del Buen Pastor, ser dóciles ovejas de tu grey.

Padre nuestro.

Oración

Señor Jesucristo, Pastor bueno, que entregaste la vida por tus ovejas, y, elevado en la cruz, nos diste a la Virgen por Madre; concédenos, por su intercesión poderosa, seguirte ahora como Pastor nuestro en la tierra, y llegar después a la Pascua eterna en el cielo. Tú que vives y reinas.

Hora intermedia

Los salmos, de la feria correspondiente, con la antífona del tiempo pascual. La lectura breve, del Común de Santa María Virgen; la oración como en Laudes. 

Vísperas

HIMNO

En el gran aprisco
de Cristo el Señor,
tú la Madre eres,
él es el Pastor.

Estrella radiante,
tesoro escondido,
nardo perfumado
del amor divino.

Tortolita blanca,
esposa de Dios,
de Espíritu llena,
Madre del Pastor.

Eres tierra hermosa,
valle florecido,
transformada toda
en amor divino.

Eres la esperanza,
casa del Señor,
luz en la alborada,
Madre del Pastor.

Cristalina fuente,
bella cual los lirios,
gracia derramada
del amor divino.

Reina de los cielos,
nuestra salvación,
Madre de la Iglesia,
Cristo su Pastor. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Aleluya.
Los salmos y el cántico, del Común de santa María Virgen.
Ant. 2. Aquí está la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra. Aleluya.
Ant. 3. Me felicitarán todas las generaciones. Aleluya.                                                             

LECTURA BREVE                                                                                                                Gál 4, 4-7
Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

RESPONSORIO BREVE
R. Alégrate, María, llena de gracia: el Señor está contigo. * Aleluya, aleluya. Alégrate.
V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. * Aleluya, aleluya. Gloria al Padre. Alégrate.

Magníficat, ant. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y, desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Aleluya.

PRECES
Por intercesión dela Virgen María, Madre del Buen Pastor, imploremos la misericordia de Dios diciendo:
Madre del Buen Pastor, intercede por nosotros.

Dios todopoderoso, concede a tu Iglesia la unidad y la paz,
y haz que persevere en la plegaria común con María.

Tú, que has hecho a María Madre de la Iglesia,
haz que todos los pastores colaboren para el progreso espiritual y material de tu pueblo.

Tú que has hecho a María la Madre de la gracia y de la misericordia,
da a todos los tristes el alivio y el consuelo de tu amor.

Tú. que en tu Hijo te has revelado como el Pastor bueno que cuida de cada una de sus ovejas,
haz que, por intercesión de María, Madre del Buen Pastor, no se pierda ninguna de tus ovejas y todas ellas alcancen los pastos de tu reino.

Tú, que has coronado a María como Reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.

Padre nuestro.

Oración

Señor Jesucristo, Pastor bueno, que entregaste la vida por tus ovejas, y, elevado en la cruz, nos diste a la Virgen por Madre; concédenos, por su intercesión poderosa, seguirte ahora como Pastor nuestro en la tierra, y llegar después a la Pascua eterna en el cielo. Tú que vives y reinas.

Anuncios

2 comentarios en “Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s