Liturgia franciscana: 16 de mayo, santa Margarita de Cortona, penitente, III Orden

Santa Margarita de Cortona en extasis
16 de mayo

SANTA MARGARITA DE CORTONA,
PENITENTE, III ORDEN

Memoria obligatoria para la Familia Franciscana
Fiesta para TOR y OFS

Nació en Laviano (Salerno), Italia. en 1247. Su juventud estuvo marcada por el sufrimiento y la lejanía de Dios. Marchó a Cortona, vistió el hábito de terciaria franciscana y emprendió un nuevo camino bajo la guía de los franciscanos, entregándose en lo sucesivo, junto con un grupo de seguidoras, a la penitencia y a obras de caridad con los pobres y los enfermos, para lo cual mandó levantar un hospital. Sobresalió por su ardiente amor a la Eucaristía y a la pasión del Señor. Fue una gran maestra de espiritualidad. Murió en Cortona en 1297. La canonizó Benedicto XIII el 16 de mayo de 1728.
Del Común de santas mujeres.
Himnos latinos propios en el Apéndice.

Invitatorio

Ant. Aclamemos al Señor en esta celebración de Santa Margarita de Cortona. (T.P. Aleluya.)
El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Oficio de lectura

HIMNO

Padre de la luz celeste,
que, al mirar a Margarita,
fundes el hielo en su pecho,
la haces llama de amor viva.

Suave, el toque de tu mano
la deja en dolor herida,
y un río de gracia y lágrimas
sus amores purifica.

En el erario real
guardas la dracma perdida,
la perla, limpia de barro,
con fulgor de cielo brilla.

Oh amor verdadero, Cristo,
bien del alma arrepentida,
por el llanto de tu sierva
lava el mal que nos mancilla.

Al Dios único la gloria.
que, con gracia sin medida,
perdona a los pecadores,
los levanta y glorifica. Amén

Ant. 1. Toda la tierra proclama la gloria de Dios y pregona su alabanza. (T.P. Aleluya.)
Los salmos, del Común de santas mujeres.
Ant. 2. El Señor es tu gala y tu orgullo, él te ha ungido con aceite de júbilo. (T.P. Aleluya.)
Ant. 3. La llevan ante el Señor entre alegría y algazara. (T.P. Aleluya.)

V. Que llegue a tu presencia el meditar de mi corazón. (T.P. Aleluya.)
R. Señor, Roca mía, Redentor mío. (T.P. Aleluya.)

PRIMERA LECTURA
De la Carta del apóstol san Pablo a los Gálatas                                                                     5, 1-25

Andad según el Espíritu

Hermanos: Para la libertad nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud. Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley. Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia. Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor. Estabais corriendo bien; ¿quién os cerró el paso para que no obedecieseis a la verdad? Tal persuasión no procede del que os llama. Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.

En relación con vosotros, yo confío en que el Señor hará que no penséis de otro modo; ahora bien, el que os alborota, sea quien sea, cargará con su condena. Por mi parte, hermanos, si es verdad que continúo predicando la circuncisión, ¿por qué siguen persiguiéndome? ¡El escándalo de la cruz ha quedado anulado! ¡Ojalá se mutilasen los que os soliviantan!

Pues vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario. sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Pero, cuidado, pues mordiéndoos y devorándoos unos a otros, acabaréis por destruiros mutuamente.

Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. Pero si sois conducidos por el Espíritu no estáis bajo la ley.

Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios.

En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

RESPONSORIO                                                                                                           Gál 5, 18.22.25
R. Si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. * El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz. (T.P. Aleluya.)
V.
 Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu. * El fruto del Espíritu. (T.P. Aleluya.)

SEGUNDA LECTURA
De una carta de san Basilio Magno, obispo
(PG 32, 378–382)

El Padre te espera, confiando en tu retorno

Por fortuna, ¿el que tropieza y cae, no vuelve a levantarse? O el que marcha de viaje, ¿no retorna? En la sagrada Escritura hallarás abundantes remedios contra el mal, antídotos para librarte de la muerte y encontrar la salvación; también, los misterios sobre la muerte y resurrección, testimonios sobre el juicio temible y sobre los suplicios eternos; reflexiones sobre la penitencia y el perdón de los pecados; y ejemplos admirables de conversión: la dracma, la ovejuela, el hijo pródigo perdido y reencontrado, muerto y vuelto a la vida. Usemos de estos remedios contra el mal y salvaremos nuestras almas; mientras disponemos de tiempo, librémonos de las caídas sin desesperar de nosotros mismos, para apartarnos del mal. Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores. «Venid, adorémosle, arrodillémonos ante él gimiendo y llorando».

La palabra del Padre clama y dice, incitando a la penitencia: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cuando decidimos seguirle, él se convierte en camino de salvación. La muerte nos había devorado a todos, pero sabed que Dios ha enjugado las lágrimas de los arrepentidos. El Señor es fiel a sus palabras. No miente al afirmar: Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana . El médico de las almas presto se encuentra para sanarte, y no sólo a ti, sino a cuantos incurrieron en el pecado. Suyas son aquellas dulces y consoladoras palabras: No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a los pecadores a que se conviertan. ¿Qué excusa puedes tener ahora tú o cualquier otro, si él mismo invita dulcemente?

Ha querido Dios librarte de la presente aflicción, y te promete además la luz esplendente, superadas las tinieblas del mundo actual. El Buen Pastor, abandonadas las restantes ovejas, te busca a ti. Si te dejas conducir, no dudará en llevarte cómodamente sobre sus hombros, satisfecho por haber hallado a la oveja perdida.

El Padre te espera, confiando en tu retorno. Vuelve pronto; te divisará desde lejos y saldrá a tu encuentro, te abrazará colmándote de caricias, al verte arrepentida y purificada por tu dolor. No contento aún, te adornará con la estola de la gracia, despojándote del hombre viejo y de sus obras, te colocará el anillo de la alianza en tus manos limpias ya de la sangre de muerte, ciñendo tus pies con sandalias, para que no retornen las pisadas por el camino de la perdición y tomen el sendero de la paz evangélica. Anunciará a sus ángeles y hombres que es un día de alegría y de gozo, porque tu alma se ha salvado. Lo atestigua Cristo: Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y, si alguno de los presentes se extraña de la prontitud con que fue perdonada, el buen Padre contestará en tu nombre: Es preciso celebrar un  banquete y alegrarse, porque esta hija mía estaba muerta y ha revivido, estaba perdida, y la hemos encontrado.

RESPONSORIO                                                                                                Mt 11, 28.30; Lc 5, 32
R. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. * Porque mi yugo es llevadero, y mi carga, ligera. (T.P. Aleluya.)
V.
No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, a que se conviertan. * Porque mi yugo.

HIMNO Te Deum.

La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

Amor, si amor, amor es siempre poco.
Lo supiste primero en tu pecado,
escandaloso amor, idolatrado,
de la moral furtivo y a lo loco.

Pero Dios te esperaba en la espesura,
pieza cobrada con tu amante muerto,
para decirte con su amor despierto
que no es amor el que tan poco dura.

Y cambiaste de amor radicalmente,
y despreciaste afeites de belleza,
y te vestiste de áspera pobreza,
enamoradamente penitente.

Todo era poco para amarle: el día,
la noche, el corazón, las voces,
las penitencias, las cruces y los goces.
¡Amarle, amar, todo tu ser ansía!

Muéstranos, «Magdalena» Margarita,
los caminos sublimes del amor,
por los que en ti se conquistó el Señor
alabanzas sin fin, gloria infinita. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Tú, Señor, fuiste mi auxilio, por eso te alabarán mis labios. (T.P. Aleluya.)
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. El Señor te ha dado su fuerza; por ello serás bendita para siempre. (T.P. Aleluya.)
Ant. 3. Tu misericordia, Señor, es mi gozo y mi alegría. (T.P. Aleluya.)

LECTURA BREVE                                                                                                              Rom 12, 1-2
Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; éste es vuestro culto espiritual. Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE
Tiempo pascual:
R. Dios la socorre al despuntar la aurora. * Aleluya, aleluya. Dios.
V. Teniendo a Dios en medio, no vacila. * Aleluya, aleluya. Gloria al Padre. Dios la socorre al despuntar la aurora. * Aleluya, aleluya.

Fuera del tiempo pascual:
R. Dios la socorre * Al despuntar la aurora. Dios.
V. Teniendo a Dios en medio, no vacila . Al despuntar la aurora.
Gloria al Padre. Dios.

Benedictus, ant. Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho. (T.P. Aleluya.)

PRECES

Bendigamos a nuestro Salvador, que ha querido renovar en sí mismo todas las cosas, y, por intercesión de santa Margarita, digámosle:
Renuévanos, Señor, por tu Espíritu Santo.

Señor, tú que has prometido un cielo nuevo y una tierra nueva a los que te siguen,
renuévanos sin cesar por tu Espíritu Santo.

Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu seguimiento,
para que, lo que perdimos por nuestros pecados, lo recuperemos por tu gracia.

Que, por nuestra sincera conversión, crezcamos en tu amistad,
y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad.

Que vivamos santamente este día en que celebramos la memoria de santa Margarita,
y lo consagremos a tu servicio mediante obras de misericordia.

Que, imitando los ejemplos de conversión de santa Margarita,
sepamos, como buenos samaritanos, ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren.

Padre nuestro.

Oración

Señor de misericordia, que no deseas la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; concédenos, te rogamos, que, así como a santa Margarita de Cortona la llamaste a la vida de tu gracia mientras vivía en pecado, nosotros, libres de toda culpa, podamos servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.

Hora intermedia

Las antífonas y los salmos, de la feria correspondiente. La lectura breve, del Común de santas mujeres; la oración como en Laudes.

 Vísperas

HIMNO

Tu camino penitente,
Margarita de Cortona,
te mereció la corona
que brilla sobre tu frente.
En el amor más ardiente
y en la tierna devoción
al Señor de la pasión
y la santa Eucaristía,
viva llama consumía
tu incendiado corazón.

Franciscana enamorada,
las locuciones divinas
son las piedras diamantinas
de tu vida dialogada.
En Cristo transfigurada,
tu legendaria hennosura
se hizo transparente y pura
como un fresco de colores,
llamando a los pecadores
a compartir tu ventura.

Pecadora arrepentida,
aun a siglos de distancia
llena el mundo la fragancia
y el perfume de tu vida.
En la gracia renacida,
por el amor transfonnada,
y en Cristo resucitada,
a los pobres te entregaste
y en la Iglesia nos dejaste
una estela iluminada. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Tu sierva, Señor, se regocija con tu salvación. (T.P. Aleluya.)
Los salmos y el cántico, del Común de santas mujeres.
Ant. 2. Como está sólido el fundamento sobre la roca, así estuvo la voluntad de Dios en el corazón de la mujer santa. (T.P. Aleluya.)
Ant. 3. El Señor le ha dado su fuerza; por ello, será bendita eternamente. (T.P. Aleluya.)

LECTURA BREVE                                                                                                         Rom 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo los sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y, a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE
Tiempo pascual:
R. Dios la eligió y la predestinó . Aleluya. aleluya. Dios.
V. La hizo morar en su templo santo . Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre. Dios.

Fuera del tiempo pascual:
R. Dios la eligió Y la predestinó. Dios.
V. La hizo morar en su templo santo. Y la predestinó.
Gloria al Padre. Dios.

Magníficat, ant. Mi corazón se regocija por el Señor, porgue gozo con su salvación. (T.P. Aleluya.)

PRECES

Alabemos al Dios providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere que, ante todo, busquemos su reino; y supliquémosle diciendo:
Venga a nosotros, Señor, tu reino y tu justicia.

Purifica, Señor, a tu Iglesia de todo pecado,
y haz que viva en la esperanza y el gozo del Espíritu.

Haz que estemos siempre atentos al bien del prójimo,
para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

Que la participación en el misterio de tu cuerpo y de tu sangre acreciente en nosotros el amor, la fortaleza y la confianza,
y dé vigor a los débiles, consuelo a los tristes. esperanza a los agonizantes.

Que imitando a santa Margarita nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras,
y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo, con frutos de conversión.

Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo,
y que nosotros nos reunamos con ellos en tu reino.

Padre nuestro.

Oración

Señor de misericordia, que no deseas la muerte del pecador sino que se convierta y viva, concédenos, te rogamos, que, así como a santa Margarita de Cortona la llamaste a la vida de tu gracia mientras vivía en pecado, nosotros, libres de toda culpa, podamos servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.

APÉNDICE
Himnos en latín
OFICIO ORDINARIO
16 de mayo
Santa Margarita de Cortona

Laudes

Pater supérni lúminis,
cum Margarítam réspicis,
flammas amóris éxcitas
gelúque solvis péctoris.

Repénte tacta cáelitus
dolóre currit sáucia,
laváre fletu, térgere
vitae peráctae vúlnera.

Vestes, moníle próicit
impúri amóris pábulum,
artúsque sacco cóntegit
et fune cingit híspido.

O vera, Christe, cáritas,
tu nostra purga crímina,
tu corda reple grátia,
tu redde caeli gáudia.

Uni Deo sit glória
pro multifórmi grátia,
peccántium quae crímina
remittit et dat práemia. Amen.

Vísperas

Summi Paréntis únice,
vultu pio nos réspice,
vocans ad arcem glóriae
cor Margarítae páenitens.

Amíssa drachma régio
recóndita est aerário,
et gemma, deterso luto,
nitóre vincit sídera.

Iesu, medéla vúlnerum,
spes una paeniténtium,
per Margarítae lácrimas
peccáta nostra díluas.

Dei Parens piíssima,
Hevae nepótes flébiles
de mille vitae flúctibus
salútis in portum vehas.

Uni Deo sit glória
pro multifórmi grátia,
peccántium quae crímina
remíttit et dat práemia. Amen.

Anuncios

Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
Esta entrada fue publicada en Año Santo Franciscano, III Orden, OFS. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s