Liturgia franciscana: 30 de mayo, santa Camila Bautista Varano, II Orden

Camila Bautista Varano

30 de mayo
SANTA CAMILA BAUTISTA VARANO,
VIRGEN, II ORDEN

Memoria obligatoria para la II Orden

Nació en Camerino (Macerata), Italia, en 1458, y recibió el nombre de Camila. En su juventud, todo el tiempo lo pasaba. -según escribirá después-, en serenatas, bailes y otras vanidades. Pero Camila llevaba un secreto en el corazón: ingresar en un pobrísimo monasterio, donde pudiera vivir la Regla de santa Clara, consagrada totalmente a Dios. A los veintitrés años ingresó en el monasterio de clarisas de Urbino. Poco después fundó en Camerino un nuevo monasterio del que fue abadesa. En Camerino se desposó para siempre con Jesús, tomando el nombre de Sor Bautista. Sobresalió por su devoción a Jesús crucificado. Escribió obras importantes sobre temas espirituales y sobre sus experiencias místicas. Se durmió en la paz del Señor en Camerino, en 1524. Gregorio XVI aprobó su culto en 1843. Fue canonizada por el papa Benedicto XVI, el 17 de octubre de 2010.
Del Común de vírgenes.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

 Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De los Escritos espirituales de la beata Camila Bautista Varano, virgen
(Camila Battista Varano, Le opere spirituali, Jesi 1958, pp. 190–193)

Vigilad y orad para no caer en tentación

Ten siempre despierta la facultad del entendimiento para evitar el sopor de la pereza y la negligencia, pues el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan. Quiero decir con estas palabras que no te habitúes a llevar, una vida lánguida dentro de la fraternidad, cosa por lo demás bastante frecuente entre aquellos individuos que se creen ya seguros con sólo ingresar en la vida religiosa, sin esforzarse después por mantener el espíritu y fervor primeros, y se olvidan del ejercicio de la inteligencia en sus acciones. Éstos son cumplidores fieles de la disciplina externa del monasterio, de los ritos litúrgicos, de los usos y costumbres conventuales, los estatutos de la fraternidad, pero sin el concurso del entendimiento y atención debidos, semejándose a ciertos movimientos instintivos de las ovejuelas que, si una de ellas salta, también las demás saltan y sin saber por qué lo hacen. Del mismo modo, el religioso adormecido espiritualmente, realiza los actos de piedad y demás hábitos adquiridos sin reflexionar sobre la finalidad y utilidad de los mismos.

Tú, sin embargo, obra con sabiduría y prudencia, no sigas el camino de los mediocres y de los relajados. En toda actividad, sea pequeña en sí misma o importante, eleva los ojos de tu mente al Señor, purifica tu recta intención y soporta después, por su amor, toda adversidad que te sobrevenga. En la oración, en la lectura, en el estudio, en la celebración del Oficio Divino, también en tus ocupaciones domésticas, aun en las más humildes, en provecho de tus hermanos, empéñate en cumplirlo todo y solamente por amor de Dios.

Ejercítate en obras de caridad hacia todos los demás, sanos o enfermos. Y si has logrado, mientras realizas todo esto, mantener fija la mente en Dios, repitiendo con frecuencia esta jaculatoria: «Señor, sea todo por tu amor», adquirirás insensiblemente la admirable costumbre de hacerlo todo espontáneamente por Dios.

Quisiera darte un consejo: enciende tu corazón en ardientes deseos de auténtica penitencia, y no te preocupes en demasía por seguir caminos nuevos de mortificación, sino consérvate en los seguidos por los padres que te han precedido en la vida religiosa y que a ellos les condujeron a la cumbre de la santidad. Obrando de esta forma, obtendrás abundantes gracias de la beatísima Trinidad, que escruta los secretos más recónditos del corazón.

Pon suma atención en enfervorizar tu alma en el amor al Señor, y sin desfallecimiento. Sólo las almas inflamadas por el fuego del amor divino alejan con facilidad los peligros del demonio y las tentaciones indecorosas y torpes. Por el contrario, los espíritus relajados y tibios en el amor de Dios se llenan de vanidad, de pensamientos inútiles y del nocivo sueño de la negligencia espiritual. Además, e incongruentemente, no es infrecuente hallar en los claustros muchos religiosos que duermen al amparo de los demás, y, mientras duermen, sueñan infatuados que conquistaron las metas de la perfección. A la hora de la muerte, se descubrirá su falsedad y vanas quimeras de santidad, porque sus manos estarán vacías, se verán envueltos de confusión y en amargas desilusiones.

Tú, abre los ojos, despierta, reflexiona, aprovecha los pocos días que te restan de vida, y no los desperdicies en vanidades. Vigila y aprovecha la gracia que recibiste del Señor, diciendo con el apóstol: La gracia de Dios no se ha frustrado en mí, porque a ti, mi Dios, yo te busco.

RESPONSORIO                                                                                                               Ap 3, 2–3.18
R.
 Sé vigilante, pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. * Acuérdate de cómo has recibido y oído mi palabra, y guárdala y arrepiéntete. (T.P. Aleluya.)
V. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas. * Acuérdate.
La Oración como en Laudes.

 Laudes

Benedictus, ant. Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial. (T.P. Aleluya.)

 Oración

Señor, Dios nuestro, que has distinguido a santa Bautista por la contemplación de la pasión de tu Hijo Jesucristo, concédenos, por su intercesión, la gracia de amar la cruz de Cristo y alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 Vísperas

Magníficat, ant. Ven, esposa de Cristo, recibe la corona eterna que el Señor te tiene preparada. (T.P. Aleluya.)

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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