Liturgia de las horas: 12 de julio, beatos Juan Jones y Juan Wall, presbíteros, mártires, I Orden

santos Juan Jones y Juan Wall.jpg

12 de julio
SANTOS JUAN JONES Y JUAN WALL,
PRESBÍTEROS, MÁRTIRES, I ORDEN

Memoria libre para OFM

El rey Enrique VIII, después de haber separado la Iglesia de Inglaterra de la de Roma, persiguió a los católicos que no le reconocían el derecho a proclamarse cabeza de una religión de Estado, y les prohibió toda actividad religiosa. En este ambiente hostil y de persecución, por mantenerse fieles a la Iglesia de Roma, fue ron martirizados, entre otros, san Juan Fisher, santo Tomás Moro, el beato Juan Forest y los Hermanos Menores san Juan Jones y san Juan Wall.

Juan Jones, nacido en Inglaterra en 1559, entró en la Orden de los Hermanos Menores y tuvo que exiliarse en Francia, donde recibió la ordenación sacerdotal. Tras una breve estancia en Roma, tornó a Inglaterra y ejerció su ministerio clandestinamente en Londres, hasta que lo prendieron, lo encarcelaron, lo sometieron a crueles tormentos, y finalmente, el 12 de julio de 1598, lo ahorcaron.

Juan Wall nació en Inglaterra en 1629, profesó en la Orden de los Hermanos Menores y recibió la ordenación sacerdotal en Francia. Vuelto a su patria con otro nombre, ejerció el ministerio sacerdotal durante 22 años, tras de los cuales fue apresado, encarcelado, atormentado y entregado a la muerte el 22 de agosto de 1679. Ambos fueron canonizados por Pablo VI en 1970.
Del Común de varios mártires.
Himnos castellanos en el Apéndice I

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De la Constitución dogmática Lumen géntium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano II
(Núm. 22)

El colegio de los obispos expresa, con el Papa, la unidad de la grey de Cristo

Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un solo colegio apostólico, de modo análogo se unen entre sí el romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles.

El colegio o Cuerpo de los obispos, por su parte, no tiene autoridad, a no ser que se considere en comunión con el romano Pontífice, sucesor de Pedro, como cabeza del mismo, quedando totalmente a salvo el poder primacial de éste sobre todos, tanto pastores como fieles, porque el romano Pontífice tiene sobre la Iglesia, en virtud de su cargo —es decir, como Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia—, plena, suprema y universal potestad, que puede siempre ejercer libremente. En cambio, el cuerpo episcopal, que sucede al colegio de los apóstoles en el magisterio y en el régimen pastoral, más aún, en el que perdura continuamente el cuerpo apostólico, junto con su cabeza, el romano Pontífice, y nunca sin esta cabeza, es también sujeto de la suprema y plena potestad sobre la Iglesia universal, si bien no puede ejercer dicha potestad sin el consentimiento del romano Pontífice.

El Señor estableció solamente a Simón como roca y portador de las llaves de la Iglesia, y le constituyó pastor de toda la grey; pero el oficio de atar y desatar dado a Pedro consta que fue dado también al colegio de los Apóstoles unido a su cabeza. Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la variedad y universalidad del Pueblo de Dios; y en cuanto agrupado bajo una sola cabeza, la unidad de la grey de Cristo. Dentro de este colegio, los obispos, respetando fielmente el primado y preeminencia de su cabeza, gozan de la potestad propia para bien de sus propios fieles, incluso para bien de toda la Iglesia, porque el Espíritu Santo consolida sin cesar su estructura orgánica y su concordia. La potestad suprema sobre la Iglesia universal que posee este colegio se ejercita de modo solemne en el concilio ecuménico. No hay concilio ecuménico si no es aprobado o, al menos, aceptado como tal por el sucesor de Pedro.

Y es prerrogativa del romano Pontífice convocar estos concilios ecuménicos, presididos y confirmados. Esta misma potestad colegial puede ser ejercida por los obispos dispersos por el mundo a una con el Papa, con tal que la cabeza del colegio los llame a una acción colegial o, por lo menos, apruebe la acción unida de éstos o la acepte libremente, para que sea un verdadero acto colegial.

RESPONSORIO                                                                                        Mt 16, 18. 19; Jn 21, 15. 17
R.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. * Te daré las llaves del reino de los cielos.
V. Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Apacienta mis ovejas. * Te daré.
La Oración como en Laudes. 

Laudes

Benedictus, ant. El reino de los cielos es de quienes, superando los halagos del mundo, lavaron sus mantos en la sangre del Cordero.

Oración

Padre bondadoso, que has distinguido en la defensa de la fe católica a los santos mártires Juan Jones y Juan Wall, concédenos, por su intercesión, que todos los que nos llamamos cristianos lleguemos a la unidad en la fe verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo y, porque le amaron hasta derramar su sangre, reinan con el Señor eternamente.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

Anuncios

Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
Esta entrada fue publicada en Año Santo Franciscano, OFM. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s