Liturgia de las horas: 15 de julio, san Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia, I Orden

15 san buenaventura.jpg

15 de julio
SAN BUENAVENTURA,
OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA, I ORDEN

Fiesta para la Familia Franciscana

Nació hacia 1218 en Bagnoregio (Viterbo), Italia. Entró joven en la Orden de los Hermanos Menores. Estudió filosofía y teología en París y, obtenido el doctorado, enseñó con gran aprovechamiento a sus hermanos . En 1257 fue elegido Ministro General, gobernando a la Orden por espacio de 17 años, en uno de los momentos más delicados de su desarrollo, equilibrando con su prudencia y sabiduría, con gran firmeza y caridad las posiciones opuestas. Nombrado cardenal obispo de la diócesis de Albano, desarrolló su ministerio pastoral con espíritu abnegado y humilde servicio.
Nos legó numerosas obras teológicas y filosóficas, luminosas y llenas de unción. La humildad, la doctrina, la espiritualidad de san Buenaventura, su sincero amor a Cristo, el calor de sus convicciones maduradas en la experiencia y contemplación del amor de Dios, dejaron una impronta indeleble en la piedad cristiana y le merecieron el título de «Doctor Seráfico».
Del Común de pastores o de doctores dela Iglesia.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos al Señor, fuente de la sabiduría.
El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Oficio de lectura

HIMNO

Seráfico Doctor Buenaventura,
unción y pensamiento unificados:
la ciencia y el amor tus alas son,
y es tu mansión Jesús Crucificado.

Tu mente es armonía que deleita,
de Adán memoria, de antes del pecado,
y el todo universal tu inmensa casa,
belleza del Señor en su sagrario.

Contigo deseamos caminar,
por ese itinerario que has trazado:
vestigio, imagen, clara semejanza,
misterio son de Dios por tres peldaños.

Jesús es la dulzura, es quien conduce
y al término del viaje espera el tránsito:
dejad atrás la mente y el afecto
y quédense la amada y el Amado.

Con alma ardiente y mano mesurada,
la vida y regla diste a los hermanos;
narraste así la vida de Francisco,
escrita por un santo de otro santo.

A Cristo excelso, fin de los deseos,
la luz del paraíso que esperamos:
a Cristo, a quien adoran serafines
míremos contemplando y adorando. Amén

SALMODIA
Ant. 1.
Se asentó en la sabiduría, prestó atención a sus caminos, salió tras ella a espiarla.
Los salmos, del Común de pastores.
Ant. 2. Derramó como un río su doctrina y la legó a los buscadores de sabiduría.
Ant. 3. Mirad que no me he fatigado para mí solo, sino para todos los que buscan la verdad.

V. El Señor lo alimentó con pan de sensatez y de vida.
R. Y le dio a beber agua de prudencia.

PRIMERA LECTURA
Del libro de la Sabiduría                                                                                      8, 2–7.9–13.16–19 

La sabiduría es confidente del saber divino y selecciona sus obras

Amé la sabiduría y la busqué desde mi juventud y la pretendí como esposa, enamorado de su hermosura. Su intimidad con Dios realza su nobleza, pues el Señor de todas las cosas la ama. Está iniciada en la ciencia de Dios yes la que elige entre sus obras. Si la riqueza es un bien deseable en la vida, ¿hay mayor riqueza que la sabiduría que lo realiza todo? Y si la inteligencia es quien lo realiza, ¿quién sino la sabiduría es artífice de cuanto existe? Si alguien ama la justicia, las virtudes son fruto de sus afanes, pues ella enseña templanza y prudencia, justicia y fortaleza; para los hombres no hay nada en la vida más útil que esto.

Así pues, decidí hacerla compañera de mi vida, sabiendo que sería mi consejera en la dicha y mi consuelo en las preocupaciones y la tristeza: «Gracias a ella obtendré gloria entre la gente y honor entre los ancianos aunque sea joven. En el juicio lucirá mi agudeza y seré la admiración de los poderosos. Si callo, esperarán a que hable, si tomo la palabra me prestarán atención, y, si me alargo hablando, se llevarán la mano a la boca. Gracias a ella alcanzaré la inmortalidad y legaré a la posteridad un recuerdo imperecedero».

Al volver a mi casa descansaré junto a ella, pues su compañía no causa amargura y su intimidad no entristece, sino que alegra y regocija.

Pensaba en estas cosas y reflexionaba sobre ellas en mi corazón: la inmortalidad consiste en emparentar con la sabiduría, en su amistad se encuentra un noble deleite, hay riqueza inagotable en el trabajo de sus manos, prudencia en la asiduidad de su trato, y prestigio en la conversación con ella. Así pensaba tratando de hacerla mía.

Era yo un muchacho de buen natural, me tocó en suerte un alma buena.

RESPONSORIO                                                                                                              Eclo 47, 14.16
R. ¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río! * Y fuiste amado por la paz que infundías.
V. Tu nombre llegó hasta las islas lejanas. * Y fuiste amado.

SEGUNDA LECTURA
Del Itinerario del alma a Dios, de san Buenaventura, obispo
(Cap. VII, 1.2.4.6: San Buenaventura: Experiencia y teología del misterio, BAC, Madrid 2000, pp. 55-58)

La Sabiduría revelada por el Espíritu Santo

Cristo es camino y puerta, es escala y vehículo, como el propiciatorio colocado sobre el arca de Dios y el misterio escondido por los siglos en Dios. Quien mira con el rostro vuelto enteramente a este propiciatorio, contemplándolo suspendido en la cruz, con fe, esperanza y caridad, con devoción, admiración, alegría, veneración, alabanza y júbilo, celebra con él la Pascua, es decir, el paso, de manera que, gracias a la vara de la cruz, atraviesa el Mar Rojo, entrando desde Egipto en el desierto, donde gusta el maná escondido, y junto a Cristo reposa en el sepulcro como muerto ya a los afanes de este mundo, experimentando -en cuanto es posible en esta vida- lo que en la cruz se le prometió al ladrón que confesó a Cristo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Para este paso, si es perfecto, necesita dejar toda operación del entendimiento, y que el vértice del afecto sea enteramente transportado y transformado en Dios. Pero todo esto es místico y secretísimo, algo que no lo conoce sino quien lo recibe, y no lo recibe sino quien lo desea, ni puede desear sino aquel a quien inflama profundamente el fuego del Espíritu que Cristo mandó a la tierra. Por eso el apóstol dice que esta sabiduría mística es revelada por medio del Espíritu.

Ahora, si deseas saber cómo acontece esto, pregunta a la gracia, no a la doctrina; al deseo, no al entendimiento; al gemido de la oración, no a la instrucción del estudio; al Esposo, no al Maestro; a Dios, no al hombre; a la tiniebla, no a la claridad; no a la luz, sino al fuego que todo lo inflama y transporta en Dios con sus unciones y ardentísimos afectos.

Tal fuego es Dios, cuyo horno, que está en Jerusalén, Cristo enciende en el fervor de su ardentísima pasión, que sólo percibe aquel que dice: Preferiría acabar asfixiado, la muerte antes que esta existencia. Quien desea así la muerte puede ver a Dios, porque es indudablemente cierto que nadie puede verme y seguir viviendo.

Muramos, pues, y entremos en la tiniebla, pongamos silencio a los afanes, las pasiones y los fantasmas, pasando con Cristo crucificado de este mundo al Padre, para que después de habernos manifestado al Padre, digamos con Felipe: Esto nos basta; oigamos con Pablo: Te basta mi gracia; y exultemos con David, diciendo: Se consumen mi corazón y mi carne, pero Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo. Bendito sea el Señor desde siempre y por siempre. Y todo el pueblo diga: ¡Amén! Así sea.

RESPONSORIO                                                                                            Cf. Eclo 15,5-6; Ex 31, 3
R. En la asamblea le da la palabra, * Lo llena de espíritu, sabiduría e inteligencia.
V. Lo llena de gozo y alegría, hereda un nombre perdurable. * Lo llena.

HIMNO Te Deum.
La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

Maestro y Doctor seráfico,
¡gloria, san Buenaventura!
Tu saber, senda segura
es de la mente hacia Dios.

En tus escritos el alma
encuentra luz y certeza;
tu doctrina siempre empieza
y termina en el amor.

Cristo en la cruz es el libro
de tu ciencia prodigiosa;
es la lección generosa
refrendada en el dolor.

Y el pobrecillo Francisco
le da en su sabiduría
norte a tu teología:
Cristo, camino hacia Dios.

Dad gloria a Dios, Uno y Trino,
que todo nos da en Jesús;
gloria al que ofrece en la cruz
camino, vida y verdad.

Cantad su gloria por siempre,
y, su alabanza cantando,
pregone que estáis amando
al Dios de toda bondad. Amén.

SALMODIA
Ant. 1.
Surgió como un fuego, sus palabras eran horno encendido, iluminó a todos los que esperaban en el Señor.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. Bendito sea Dios que te eligió, y dichosos los que aprenden de tu sabiduría.
Ant. 3. Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón: alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre.

LECTURA BREVE                                                                                                        Eclo 51, 25–30
He abierto la boca para decir: «Adquirid la sabiduría sin dinero». Someted vuestro cuello a su yugo y recibid instrucción: está ahí, a vuestro alcance. Ved con vuestros ojos lo poco que he trabajado y qué descanso tan grande he encontrado. No escatiméis dinero para recibir instrucción, pues con ella adquiriréis gran cantidad de oro. Alegraos por la misericordia del Señor, y no os avergoncéis de su alabanza. Realizad sus obras antes del momento final y él os dará la recompensa a su tiempo.

RESPONSORIO BREVE
R.
Derramaré mi enseñanza como profecía. * Y la legaré a los buscadores de sabiduría. Derramaré.
V. La transmitiré a las futuras generaciones. * Y la legaré. Gloria al Padre. Derramaré.

Benedictus, ant. Abrió sus labios en la asamblea del Altísimo, recibió alabanzas en medio de su pueblo y gloria entre la multitud de los santos.

PRECES
Glorifiquemos, hermanos, a Cristo, Señor nuestro, camino, verdad y vida, que nos invita a una vida santa, siguiendo su ejemplo, y digámosle:
Dirige, Señor, nuestros pasos por el sendero de la paz.

Señor Jesús, que viniste al mundo no para que te sirvieran, sino para servir,
— haz que sepamos servirte a ti y a nuestros hermanos con humildad.

Señor Jesús, que nos quieres sal de la tierra y luz del mundo,
— danos progresar por caminos de santidad.

Señor Jesús, que nos has llamado al reino de tu luz,
— haz que, a imitación de san Buenaventura, nuestra vida ilumine al mundo con la luz de la verdad y de la paz.

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la ciencia y la santidad de san Buenaventura, 
— haz que, guiados por su testimonio, progresemos en la fidelidad al Evangelio.

Señor Jesucristo, hecho pan de vida para los redimidos, vivifica a tu Iglesia,
— haz que, confortados con el aliento de tu Palabra y de tu Eucaristía, nos mantengamos firmes en la fe, gozosos en la esperanza y entregados en la caridad.

Padre nuestro.

Oración

Dios de bondad y misericordia, concede a cuantos hoy celebramos la fiesta de tu obispo san Buenaventura la gracia de aprovechar su admirable doctrina e imitar los ejemplos de su ardiente caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Hora intermedia

Las antífonas y los salmos, de la feria correspondiente.

Tercia

LECTURA BREVE                                                                                                               Sab 8, 2–4
Amé la sabiduría y la busqué desde mi juventud y la pretendí como esposa, enamorado de su hermosura. Su intimidad con Dios realza su nobleza, pues el Señor de todas las cosas la ama. Está iniciada en la ciencia de Dios y es la que elige entre sus obras.
V. Elegí el camino de la verdad.
R. Abracé tus preceptos, Señor.

Sexta

LECTURA BREVE                                                                                                              Eclo 15, 1–5
Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría. Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría. Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no vacilará. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca.
V. En su corazón reposó la sabiduría.
R. Y la prudencia en las palabras de su boca.

Nona

LECTURA BREVE                                                                                                         Eclo 39, 9–10
Muchos elogiarán su inteligencia y jamás será olvidada; no desaparecerá su recuerdo y su nombre vivirá por generaciones. Las naciones hablarán de su sabiduría y la asamblea proclamará su alabanza.
V. Sacerdote, y obispo, y autor de maravillas.
R. Ruega por nosotros al Señor.

La oración como en Laudes. 

Vísperas

HIMNO

Sabio y humilde, doblemente sabio,
águila excelsa penetrando alturas,
celo de hermano, sencillez devota,
Buenaventura.

Lo que Francisco nos mostró en su vida,
claro prodigio de la gracia oculta,
tú nos lo enseñas como ciencia alta,
Buenaventura.

Único libro de tu ciencia y nuestra,
Cristo, Dios hombre, en una cruz injusta;
haz que sepamos estudiarlo amantes,
Buenaventura.

Antes y ahora, con firmeza santa,
nos vas guiando por la clara ruta
de la belleza y del amor supremos,
Buenaventura.

¡Gloria a Dios Padre, al Hijo y al Espíritu,
Amor, Belleza, Vida trina y una,
que nos invita a compartir su eterna
buena ventura! Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Era lámpara que ardía y brillaba sobre el candelero en la casa del Señor.
Los salmos y el cántico, del Común de pastores.
Ant. 2. El Señor lo alimentó con pan de sensatez y de vida, y le dio a beber agua de prudencia.
Ant. 3. Alegró a la  Iglesia con sus obras, y su recuerdo será bendito por siempre.

LECTURA BREVE                                                                                                            Sant 3, 17-18
La sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.

RESPONSORIO BREVE
R.
El pueblo * Cuenta su sabiduría. El pueblo.
V. La asamblea pregona su alabanza. * Cuenta. Gloria al Padre. El pueblo.

Magníficat, ant. Oh doctor admirable, luz de la iglesia santa, bienaventurado Buenaventura, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.

PRECES
Invoquemos confiados a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas y, por intercesión de san Buenaventura, supliquémosle diciendo:
Favorécenos, Señor, por tu bondad.

Cristo Jesús, que reconciliaste al mundo con el Padre por medio de la cruz, consérvanos fuertes en tu nombre,
— para que todos seamos uno, como tú lo eres con el Padre.

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,
para que apacienten sin desfallecer a tu grey.

Escoge, Señor, de entre nosotros, pregoneros de tu Palabra,
para que, imitando a san Buenaventura, anuncien hasta los confines del mundo mensaje de la paz y el bien.

Tú que quieres congregamos a todos en tu reino,
reúne a nuestros hermanos difuntos que desean contemplar tu rostro.

Padre nuestro.

Oración

Dios de bondad y misericordia, concede a cuantos hoy celebramos la fiesta de tu obispo san Buenaventura la gracia de aprovechar su admirable doctrina e imitar los ejemplos de su ardiente caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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