7 de agosto, beatos Agatángel y Casiano, presbíteros y mártires, I Orden

Beatos Agatangel y Casiano

7 de agosto
BEATOS AGATÁNGEL Y CASIANO,
PRESBÍTEROS Y MÁRTIRES, I ORDEN

Memoria libre para OFMCap

Agatángel nació en Vendome (Francia) en 1598. En 1619 entró en la Orden de los capuchinos. Desde 1629 hasta su muerte pasó su vida en las misiones; como superior de la misión de El Cairo, se desvivió por la unión de los coptos con Roma. En 1637 lo enviaron como superior de la nueva misión de Etiopía en unión de Casiano que, nacido en Nantes (Francia) en 1607, había profesado entre los capuchinos en 1623. Ambos sufrieron el martirio en 1639. Fueron beatificados por san Pío X en 1905.
Del Común de mártires.
Himnos castellanos en el Apéndice I. 

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De una Carta del beato Agatángel, presbítero y mártir, al cardenal prefecto de la Congregación de Propaganda Pide
(Collectanea Franciscana 18, [1948], 143–145)

Es necesario emplear todos los medios para la salvación de los hermanos

Eminentísimo Señor y Patrono: Hallándome el pasado mes en Jerusalén, el reverendo Padre Guardián me mostró la carta de los eminentísimos Cardenales de la Sagrada Congregación, en la que se exponía lo siguiente:

«Vuestra Paternidad nos notificó el parecer del padre Pablo de Lodi sobre la licitud y conveniencia de visitar las iglesias de los herejes y cismáticos, manteniendo en el interior del corazón la seguridad en la fe católica. Esta opinión es juzgada errónea por la Sagrada Congregación, por lo que no se podrá mantener esta práctica.»

Después me trasladé a Egipto y sometí la cuestión a tres padres nuestros, teólogos, y también al juicio del padre Arcángel de Pistoya. La opinión de todos estos padres es conforme a la mía personal, por lo que me atrevo a someterla a vuestra Eminencia como el menor de los hijos, y juzgo ser la más conveniente para la gloria de Dios y salvación de las almas, aunque siempre dispuesto a aceptar cualquier corrección que me merezca, si no me hallo en lo cierto. Los mencionados padres teólogos estudiaron a fondo el problema, señalaron varios considerandos, que podemos reducir a cuatro: que tal comunicación in divínis no ocasione escándalo; que no exista peligro de perder la fe; que no se participe en ningún acto delictivo o ceremonia que pueda significar herejía; que no suponga aprobación expresa de tal herejía o rito herético.

Para formarse una idea exacta y juzgar rectamente estas cuatro condiciones, es oportuno conocer a fondo las circunstancias verdaderas de lugar, tiempo, clases de ritos existentes aquí y otras situaciones particulares; y este pleno conocimiento nunca se lo podrán formar rectamente los teólogos y doctores de la cristiandad, por desconocer las costumbres concretas de estos lugares. Por lo que, según mi humilde juicio, creo que debe someterse este problema a la conciencia de los misioneros, quienes piensan que esta comunicación con los herejes y cismáticos aquí ha de mantenerse y no debe impedirse por ningún motivo, ya que la práctica contraria equivaldría a suprimir la posibilidad de hallar otros medios, otros caminos y otra esperanza de hacer el bien en estas misiones, y crear incluso estorbos graves en las relaciones pacíficas existentes.

Ante estas consideraciones importantes y otras varias que omito por motivo de brevedad, séame permitido citar la sentencia del glorioso mártir y santo papa Martín: «Es norma segura en tiempos de persecución ser condescendientes, siempre que ello no suponga prevaricación o desprecio, sino más bien estrechez y penuria, que la necesidad siempre juzgará las cosas con misericordia, siendo benignos y omitiendo, para mejores tiempos, mayores exigencias.» Abundan aquí los coptos, y me tomé la molestia de examinar sus libros litúrgicos, no hallando en ellos ningún error excepto una invocación a los herejes Dióscoro y Severo. Por ello, he permitido a nuestros sacerdotes usar esos libros en la celebración de la misa, omitiendo tan sólo la invocación a los herejes antes citados; y así lo hacen, sin haberse originado por ello escándalo alguno en el pueblo fiel.

RESPONSORIO
1Tim 2, 4; 2Cor 3, 4–6

R. Esta confianza la tenemos ante Dios por Cristo, el cual nos capacitó para ser ministros de una alianza nueva. * Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
V. No es que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos nada; nuestra capacidad nos viene de Dios. * Que quiere.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Dejad que os robustezca el Señor con su poderosa fuerza. Vestid las armas que Dios da para superar las estratagemas del diablo.

Oración

Te rogamos, Señor, que todos los pueblos lleguen a la unidad de la verdadera fe, por la que ofrecieron su vida tus mártires Agatángel y Casiano, audaces predicadores de tu Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo.

 Vísperas

Magníficat, ant. Si morimos con Cristo, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

 

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

 

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

 

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

 

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

 

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

 

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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3 comentarios en “7 de agosto, beatos Agatángel y Casiano, presbíteros y mártires, I Orden

    • Hola Germán, gracias por tu comentario. Te explico: Santa Clara tiene primeras vísperas si se celebra como SOLEMNIDAD. Por ejemplo, para las hermanas clarisas y para las comunidades o parroquias que la tengan como patrona o titular. Para el resto de la familia franciscascana, por defecto, es FIESTA; en cuyo caso no se tienen las primeras vísperas.
      Si se celebrasen las primeras vísperas la salmodia son los salmos de las I Vísperas del Común de Vírgenes.
      Un fortísimo abrazo de paz y bien

  1. queria saber si los santos franciscanos de todas las ordenes por ejemplo ofm, ofm cap y ofm conv
    se celebran en cada una de ellas. por ejemplo si los santos capuchinos se celebran en la liturgia por la orden de los conventuales y viceversa. gracias

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