Liturgia de las horas: 25 de agosto, san Luis de Francia, III Orden

san Luis rey de Francia

25 de agosto
SAN LUIS IX, REY, III ORDEN
Memoria obligatoria para la Familia Franciscana
Fiesta para TOR y OFS

Luis IX nació en 1214. Su madre, Blanca de Castilla, lo educó con esmero, inculcándole los valores cristianos y encaminándolo a la santidad. Ingresó en la Tercera Orden Franciscana, quedando fuertemente impregnado por su espiritualidad. A los veintiún años subió al trono de Francia. En su matrimonio tuvo once hijos, a los que se preocupó personalmente de dar una educación esmerada. Descolló por su espíritu de penitencia y oración, y por su amor a los pobres. Como gobernante no sólo atendía a la paz entre las naciones y al bien temporal de sus súbditos, sino también a su provecho espiritual. Emprendió dos cruzadas para rescatar el sepulcro de Cristo, y sucumbió en una epidemia de peste cerca de Cartago en 1270. Fue canonizado por Bonifacio VIII en 1297. La Tercera Orden Franciscana lo considera como uno de sus más ilustres hijos y lo festeja como a su patrono.
Del Común de santos varones: para los religiosos.
Himno latino propio en el Apéndice II.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Invitatorio 

Ant. Aclamemos al Señor en esta celebración de san Luis.
El salmo invitatorio, como en el Ordinario.

Oficio de lectura

SALMODlA
Ant. 1. Has concedido, Señor, bendiciones incesantes al rey, que goza con tu victoria.
Los salmos, del Común de santos varones.
Ant. 2. Tus obras, Señor, son magníficas, son mi júbilo y mi alegría.
Ant. 3. Quiero proclamar que el Señor ha sido justo en todas sus acciones.

V. El Señor condujo al justo por sendas llanas.
R. Le mostró el reino de Dios.

PRIMERA LECTURA
De la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos              Rom 12, 9-18.19a.20-21; 13, 1.3-4a

Sin pretensiones de grandeza, poneos al nivel de la gente humilde

Hermanos: Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno. Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes, en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente.

En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo. No os toméis la venganza por vuestra cuenta, queridos; dejad más bien lugar a la justicia. Por el contrario, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien.

Que todos se sometan a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios y las que hay han sido constituidas por Dios. Los gobernantes no dan miedo al que hace el bien, sino al que obra el mal. ¿Quieres no tener miedo a la autoridad? Haz el bien y recibirás sus alabanzas; de hecho, la autoridad es un ministerio de Dios para bien tuyo.

RESPONSORIO                                                                                                            Cf. Rom 12, 16
R. Tened la misma consideración y trato unos con otros. * Y no tengáis pretensiones de grandeza.
V. Poneos al nivel de la gente humilde y no os tengáis por sabios. * Y no tengáis.

SEGUNDA LECTURA
Del Testamento espiritual de san Luis, rey, a su hijo Felipe
(Acta Sanctorum Augusti / V, París 1868, 546)

El rey justo hace estable el país

Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.

Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.

Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.

Asiste, de buena gana y con devoción, al culta divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.

Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre, más al lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.

Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.

Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.

RESPONSORIO                                                                                                               2Re 18,3.5-7
R. Hizo lo recto a los ojos del Señor, y no hubo entre todos los reyes ninguno semejante a él. * Se adhirió al Señor, y no se apartó de él.
V. Cumplió sus mandamientos y el Señor estuvo con él. * Se adhirió.

HIMNO Te Deum.
La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

En los brazos de tu madre
aprendiste a amar a Dios:
Doña Blanca de Castilla
modeló tu corazón
y te enseñó a ser cristiano,
que es más que rey y señor.

«Antes quiero verte muerto
que manchado y pecador»,
fue el ideal de tu vida
y el norte que te guió
en tus empresas gloriosas,
de la Iglesia campeón.

Hijo fiel de san Francisco,
que paz y bien difundió,
pacificaste tu reino
con prudencia y con amor,
buscaste el bien de tu pueblo
en el servicio de Dios.

En las cruzadas probaste
la derrota y la prisión,
los tormentos y amenazas,
la adversidad y el dolor;
pero tu fe inquebrantable
en la prueba se acendró.

De rodillas, a los pobres
servias con devoción
por ver en ellos a Cristo,
iconos del Salvador,
y curabas sus heridas
dando a tus hijos lección.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo que él nos dio,
gloria al Espíritu Santo,
Tres personas, sólo un Dios.
Por los siglos de los siglos,
gloria, alabanza y honor. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. El Señor le concedió una gloria eterna, y su nombre no será nunca olvidado.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. Siervos del Señor, bendecid al Señor eternamente.
Ant. 3. Alabad a Dios con gritos de júbilo, porque el Señor ama a su pueblo.

LECTURA BREVE                                                                                                        Eclo 50, 22-24
Bendecid al Dios del universo, el que hace grandes cosas por doquier, el que enaltece nuestra vida desde el seno materno, y nos trata según su misericordia. Que nos dé la alegría de corazón, y que haya paz en nuestros días, en Israel por los siglos de los siglos. Que su misericordia permanezca con nosotros y en nuestros días nos libere.

RESPONSORIO BREVE
R. Lleva en el corazón * La ley de su Dios. Lleva.
V. y sus pasos no vacilan. * La ley de su Dios. Gloria al Padre. Lleva.

Benedictus, ant. El Señor te dé la gracia, hijo mío, de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor.

PRECES
Glorifiquemos a Cristo, siempre presente en su Iglesia, que ha glorificado a san Luis y a nosotros nos concede alegramos en su fiesta, y digámosle con fe:
Quédate siempre con nosotros, Señor.

Sálvanos, Señor Jesús: muestra tu amor y tu misericordia al pueblo que al inicio de este día pone en ti su confianza,
— y, compadecido de nosotros, defiéndenos de todo mal.

Señor Jesús, ayuda al mundo abrumado por las discordias,
— ya que solo tú tienes poder de salvar y reconciliar.

Rey de la paz, ilumina la mente y el corazón de los gobernantes de las naciones,
— para que, a ejemplo de san Luis, promuevan la paz, la justicia y el bienestar de todos.

Señor Jesús, que has llamado a muchos hombres y mujeres a tu seguimiento en la senda de Francisco de Asís,
— continúa dando a tu Iglesia vocaciones consagradas a tu reino en la Familia Franciscana.

Señor Jesús, que, con el ejemplo de san Luis, nos invitas a ser solícitos del bien de los demás,
— ayúdanos a amamos mutuamente ya ser solidarios con los pobres y excluidos.

Padre nuestro.

Oración

Dios, Padre bueno, que has trasladado a san Luis, rey de Francia, desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por nuestro Señor Jesucristo.

Hora intermedia

Las antífonas y los salmos, de la feria correspondiente. La lectura breve, del Común de santos varones; la oración como en Laudes.

 Vísperas

HIMNO

Con la vocación sagrada
de ser heraldo de Dios,
tu corte, fue monasterio,
tu campo, siempre de amor.

Cambiaste toda tu pompa
en sencillez y humildad,
tus riquezas, tus poderes,
en obras de caridad.

Bajo la encina serena
las audiencias mantenías
con talante franciscano
de pobreza y alegría.

Fe en oración tradujiste,
la religión, en gobierno,
tu amor ardiente al Señor
en tu más hondo deseo.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo que él nos dio,
gloria al Espíritu Santo,
Tres personas, sólo un Dios. Amén.

SALMODIA
Ant. l. El Señor bendice a quien procede honradamente y practica la justicia.
Los salmos y el cántico, del Común de santos varones.
Ant. 2. Dichoso el hombre que se apiada y presta y reparte limosna a los pobres: alzará la frente con dignidad.
Ant. 3. Los santos cantaban un cántico nuevo ante el trono de Dios y del Cordero, y sus voces llenaban toda la tierra.

LECTURA BREVE                                                                                                           Rom 8,28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano, los predestinó a reproducír la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y, a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORlO BREVE
R. El Señor es justo * Y ama la justicia. El Señor.
V. Los buenos verán su rostro. * Y ama la justicia. Gloria al Padre. El Señor.

Magníficat, ant. Ten piedad, hijo mio, para con los pobres y afligidos; ayúdalos y consuélalos siempre.

PRECES
Demos gracias a Dios que ha enaltecido a san Luis y a nosotros nos ha concedido alegramos en su fiesta, y digámosle confiados:
Seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, edificada sobre el cimiento de los apóstoles y extendida hasta los confines del mundo,
— y derrama tu bendición abundante sobre cuantos creemos en ti.

Tú que cuidas de cada uno de nosotros para que no desfallezcamos en el camino de la vida, y nos das tus bienes a manos llenas,
— acuérdate de los pobres y olvidados, y no permitas que ninguno de nuestros hermanos muera de hambre por culpa nuestra.

Señor Jesús, que elegiste a tus apóstoles para compartir tu vida y misión,
— te pedirnos, por intercesión de san Luis, que sigas eligiendo hombres y mujeres que te hagan presente y que anuncien a todos los hombres el mensaje franciscano de paz y bien.

Tú Señor, que trasladaste a san Luis desde los afanes de este mundo al reino de los cielos,
— haz de todos nosotros mensajeros de tu paz y testigos de esperanza.

Te ofrecemos, Señor, nuestro homenaje de gratitud por la santidad de san Luis y de tantos hermanos y hermanas de la Tercera Orden Franciscana,
 y te pedirnos que ilumines con tu gloria a los que todavía estarnos en este mundo, y acojas en tu misericordia a los que han muerto con la esperanza de contemplar tu rostro.

Padre nuestro.

Oración

Dios, Padre bueno, que has trasladado a san Luis, rey de Francia, desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por nuestro Señor Jesucristo.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

 

 APÉNDICE II
Himnos en latín

25 de agosto
San Luis de Francia

Laudes

 Rex summe regum, qui poténti númine
quo sunt creáta regna, nutu dívidis,
dum thure fumant templa, voce pérsonant,
audi profúsas regis in laudem preces.

Nascens in ipsa Ludovícus púrpura,
sceptris avítis parvus admóvet manus,
piaeque ductu matris, ignárus mali,
servíre Christo discit, ántequam regat.

Iusti sevérus cultor, urbes légibus,
amóre cives cóntinens, hostes metu:
pietáte caelum flectit, aras éxcitat
Deóque templa, tecta nudis érigit.

Sit Trinitáti sempitérna glória,
honor, potéstas atque iubilátio,
in unitáte quae gubérnans ómnia
per cuncta regnat saeculórum saecula. Amen.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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