18 de septiembre, san José de Copertino, presbítero, I Orden

LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

san-jose-de-copertino

18 de septiembre
SAN JOSÉ DE COPERTINO,
PRESBÍTERO, I ORDEN

Memoria obligatoria para la Familia Franciscana
Fiesta para OFMConv

José nació en Copertino (Lecce), Italia, en 1603, de familia pobre, humilde y honrada. Educado cristianamente por su madre, creció en un ambiente sano y religioso, y muy joven ingresó en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Ordenado presbítero, su labor primordial fue la evangelización. Con inagotable caridad se consagró al servicio del pueblo, que acudía en masa a él buscando consejo.
Destacó por su obediencia, humildad y paciencia, y por su ardiente devoción a los misterios de la vida de Cristo, a la Eucaristía y a la Madre de Dios. Su vida estuvo marcada por la exuberancia de los carismas celestiales, y, sobre todo, los éxtasis, que le obligaron a cambiar frecuentemente de residencia para evitar el fanatismo popular. Murió en Osimo, Las Marcas, a los sesenta años de edad, en 1663. Fue canonizado por Clemente XIIl en 1767.
Del Común de pastores o de santos varones: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I. 

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos al Señor; aclamemos al Dios admirable en sus santos.
El salmo invitatorio, como en el Ordinario.Oficio de lectura.

SALMODIA
Ant. 1. Le concedes, Señor, bendiciones incesantes, lo colmas de gozo y de ternura.
Los salmos, del Común de santos varones.
Ant. 2. La senda del justo es aurora luminosa, crece su luz hasta hacerse mediodía.
Ant. 3. El justo crecerá como una palmera en los atrios de nuestro Dios.

R. El Señor condujo al justo por sendas llanas.
V. Le mostró el reino de Dios.

SEGUNDA LECTURA
De las máximas de san José de Copertino
(Cf. G. Parisciani, S. Giuseppe da Copertino alla luce dei nuovi documenti, Osimo 1963, passim)

La perfección consiste en el amor de Dios

A toda persona piadosa le corresponde amar a Dios sobre todas las cosas, alabarle con sus palabras y distinguirse con el buen ejemplo. Quien desee emprender la vida de piedad o religiosa, sepa que sólo llegará a la perfección si logra el amor de Dios. Quien posee la caridad, aunque sea ignorante, se enriquece; careciendo de ella nunca será feliz. Aprendamos del sol, que con los mismos rayos da verdor a las plantas y a la fronda de los árboles, manteniéndolos, sin embargo, a cada uno de ellos en su propia naturaleza: así la gracia de Dios, con la misma luz embellece al hombre con la perfección moral y también le enciende en el amor de caridad, haciéndole grato a sus ojos, y, sin dañar su naturaleza humana, le sublima.

Por otra parte, poseemos la voluntad, que el hombre puede ejercer a su pleno albedrío y que recibió su don gratuito del mismo Dios desde la creación, pero de la que tendrá que rendir estrecha cuenta a su Señor. Siempre que el hombre se ejercita en actos de virtud, ayudado de la divina gracia, de la que procede todo bien, tenga presente esto: que ejerciendo el pleno dominio de su libertad complace a Dios, pero, si renuncia a su voluntad para colocarse en los brazos amorosos del Señor, le agrada más y se perfecciona en mayor escala.

Como árbol fértil, que cultivado con esmero produce abundantes frutos, así también el hombre, esforzándose cuidadosamente en seguir las huellas de Cristo, cosechará obras consumadas de santidad y se enriquecerá de virtudes cristianas, que servirán a su vez de ejemplo y aliento al prójimo en el servicio de Dios. Es provechoso saber que es un signo especial de predilección, que Dios concede a los que ama, el soportar con valentía y por su amor las adversidades y contratiempos que ofrece la vida presente. Nuestro, Señor Jesucristo fue el modelo perfecto, que sufrió acerbísimos dolores por nosotros, y nos dio ejemplo acabado, queriendo también asociarnos a su pasión con los nuestros. No olvides tampoco: si quieres ser oro, sólo la tribulación purifica las escorias; si hierro, también el sufrimiento desprende el orín.

Contempla las aves del cielo: para alimentarse necesitan bajar al suelo, pero se remontan pronto con vuelo veloz hacia las alturas. Del mismo modo, los siervos de Dios, cuando la necesidad les urja, que se ocupen de los asuntos de este mundo, pero a condición de que sepan elevarse cuanto antes con la mente hacia su Señor para alabarle y glorificarle. Fíjate de nuevo en las aves, quienes también pisan tierras encenagadas, pero lo hacen con tanto cuidado que consiguen no enfangarse en ellas. De la misma forma, el hombre, que no se manche en lo que pueda inquietar el alma; manteniendo incontaminados los afectos del corazón, elévela hacia lo alto, y con Santa operación glorifique al Altísimo Señor.

RESPONSORIO                                                                                                         2Cor 12, 10. 9. 7
R. Vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones. * Para que así resida en mi la fuerza de Cristo.
V. Por la grandeza de las revelaciones y para que no me engría, muy a gusto presumo de mis debilidades. * Para que así resida.

La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

Santo de los vuelos
hermano menor,
«bueno para nada»,
la gracia triunfó.

Luce en la mañana
con luz celestial,
la fe, la obediencia,
tu gran humildad.

Dones de su gracia
en tu poquedad,
éxtasis divinos
en la austeridad.

Honor y alabanza
a la Trinidad. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Mi alma está unida a ti, Señor, y tu diestra me sostiene.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. Siervos del Señor, bendecid al Señor eternamente.
Ant. 3. Alabad al Señor porque ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

LECTURA BREVE                                                                                                            Rom 12, 1-2
Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; éste es vuestro culto espiritual. Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE
R. Lleva en el corazón * La ley de su Dios. Lleva.
V. Y sus pasos no vacilan. * La ley de su Dios. Gloria al Padre. Lleva.

Benedictus, ant. Bendito sea Dios, que me ciñe de valor y me enseña un camino perfecto; él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas.

PRECES
Adoremos, hermanos, a Cristo, el Dios santo, y, pidiéndole que, por intercesión de san José de Copertino, nos enseñe a servirle con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días, aclamémoslo, diciendo:
Tú solo eres santo, Señor.

Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor,
— danos el progresar por caminos de santidad.

Señor Jesús, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación,
— para que lo que perdimos a causa de nuestros pecados, lo recuperemos por tu gracia.

Señor Jesús, que vivamos santamente este día en que nos alegramos por la gloria de san José de Copertino,
— y lo consagremos a tu servicio, mediante la oración y las obras de misericordia.

Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón,
— danos, por intercesión de san José de Copertino, entrañas de misericordia, bondad y humildad.

Que tu Madre, la Virgen María, interceda por los que se han consagrado a ti en la vida franciscana,
—  para que vivan su vocación en bien de la Iglesia.

Padre nuestro.

Oración

Dios de bondad, que con admirable sabiduría has querido que tu Hijo, al ser levantado de la tierra, atrajera todas las cosas hacia sí, concédenos, por intercesión de san José de Copertino, tender a la perfección que nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

Hora Intermedia

Las antífonas y los salmos, de la feria correspondiente. La lectura breve, del Común de santos varones; la oración como en Laudes.

Vísperas

HIMNO

Hermano menor,
hermano de todos,
fue la Eucaristía
tu dulce tesoro.

Llenaste la vida
de luz, de consejo,
de oración constante,
de amorosos vuelos.

Evidentes dones
la gracia te dio,
de tu fe nacían
éxtasis de amor.

Al Señor pedimos
por tu intercesión
el mejor carisma:
el más alto amor.

Alaben los hombres
el nombre de Dios,
el del Santo Espíritu
y el del Redentor. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. El que practica la justicia y procede honradamente, habitará en tu monte santo, Señor.
Los salmos y el cántico, del Común de santos varones.
Ant. 2. Dichoso el justo que teme al Señor, porque jamás vacilará.
Ant. 3. Los santos cantaban un cántico nuevo ante el trono de Dios y del Cordero, y sus voces llenaban la tierra.

LECTURA BREVE                                                                                                        Rom 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE
R. El Señor es justo * Y ama la justicia. El Señor.
V. Los buenos verán su rostro. * Y ama la justicia. Gloria al Padre. El Señor.

Magníficat, ant. Aspirad a los bienes de allá arriba, no a los de la tierra: he muerto y mi vida está, con Cristo, escondida en Dios.

PRECES
Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que, con la intercesión y el ejemplo de san José de Copertino, nos impulse a una vida santa, y digamos:
Seamos santos porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, que revelas a los humildes los secretos de tu reino,
— haz que busquemos siempre tu reino y su justicia.

Padre santo, enséñanos a amarte en nuestros hermanos,
— y a servirte en cada uno de ellos.

Padre santo, que la participación en el misterio del cuerpo y la sangre de tu Hijo, acreciente en nosotros el amor, la fortaleza y la confianza,
— y dé vigor a los débiles, consuelo a los tristes, esperanza a los decaídos.

Padre santo, aumenta el fervor de aquellos que, como san José de Copertino, dejándolo todo siguieron las huellas de Cristo,
— y haz que contribuyan a la transformación de nuestro mundo según el Evangelio.

Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos,
— y admite a los difuntos en tu reino, para que puedan contemplar tu rostro.

Padre nuestro.

Oración

Dios de bondad, que con admirable sabiduría has querido que tu Hijo, al ser levantado de la tierra, atrajera todas las cosas hacia sí, concédenos, por intercesión de san José de Copertino, tender a la perfección que nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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