Liturgia franciscana: 26 de septiembre, beato Aurelio de Vinalesa, presbítero, y Compañeros Mártires, I Orden

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26 de septiembre
BEATO AURELIO DE VINALESA, PRESBÍTERO, Y COMPAÑEROS MÁRTIRES,
I ORDEN
Memoria obligatoria para OFMCap

Doce Hermanos Menores Capuchinos, con el presbítero Aurelio de Vinalesa al frente, fueron martirizados en la persecución religiosa de 1936, en España. Aurelio Ample Alcaide, conocido en la Orden Capuchina como Aurelio de Vinalesa, nació en dicho pueblo, en la provincia de Valencia, en 1896. Seducido desde joven por la vida franciscano-capuchina, ingresó en el seminario menor, e hizo su noviciado de Masamagrell (Valencia), donde emitió su profesión temporal. Tras hacer su profesión solemne en Orihuela, pasó a Roma, donde perfeccionó sus estudios en la Universidad Gregoriana y fue ordenado sacerdote en 1921 . Al regreso a España, fue profesor y maestro de estudiantes en Orihuela. Obligado a abandonar el convento durante la persecución religiosa española, se refugió en casa de una familia, hasta que fue apresado. El 28 de agosto de 1936 fue asesinado, a la edad de 40 años, dando testimonio de su fe en Cristo y perdonando a los enemigos.
Corrieron igual suerte, en 1936, 11 hermanos más de hábito: Ambrosio de Benaguacil, Pedro de Benisa, Joaquín de Albocácer, Modesto de Albocácer, Gennán de Carcagente, Buenaventura de Puzol, Santiago de Rafelbuñol, Enrique de Almazora, Fidel de Puzol, Berardo de Lugamuevo de Fenoyet y Pacífico de Valencia.
Todos ellos fueron beatificados por Juan Pablo II el 11 de marzo del año 2001,junto a un numeroso grupo, de un total de 233, mártires de la Comunidad Valenciana, de ellos 50 hermanos y hermanas de la Familia Franciscana.
Del común de varios mártires.
Himnos castellanos en el Apéndice I. 

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
Carta del beato Aurelio de Vinalesa, presbítero y mártir, a su sobrino Vicente Ample Ríos, religioso
(25 de agosto de 1936: Seminario de Burgos. Arch. Post,. n. 709, p. 96)

Todo pasa excepto el amor a Dios

Estimado sobrino: paz y bien.

Ignoro lo que Dios quiera disponer para mí, pero por si quisiera elegirme como víctima, quiero dirigirte unas letras de afecto y amonestación, nacidas de lo más hondo de mi alma.

En el momento en que te escribo se viven tiempos difíciles: hermanos que persiguen a hermanos, y por doquier ruinas y muerte. La Iglesia de Dios es también cruelmente perseguida.

¿ Qué hemos de hacer o qué han de hacer los que vivan después de esta terrible tragedia? Por lo que a los ministros de Dios se refiere, ser santos como Dios es santo. Y ¿cómo traducirás a la práctica esta fórmula tú?

Serás un sacerdote que vivas del espíritu de fe, que, hagas lo que hagas, lo refieras siempre a Dios con la más pura intención de agradarle, buscando en todas tus obras el amor de Dios. ¿De qué sirve ganar todas las cosas del mundo, si se pierde el alma? Y los sacerdotes corremos el peligro de irnos tras los bienes del mundo, procurando dignidades, honores y riquezas, y éstas estorbarán más a la hora de la muerte que a los puros seglares.

En cambio, el amor de Dios nos lo endulzará todo, nos lo hará todo superable y fácil, porque es más fuerte que la muerte; y sobreviniendo ésta, te seguirá la eternidad bienaventurada. Porque si las cosas de este mundo pasan, el amor no pasa, según aquella hermosa frase del santo doctor Buenaventura: «Todo pasa excepto amar a Dios». Busca con suavidad, constancia y fuerza a Dios; pórtate en todo como un humilde siervo de Dios, de Jesucristo, y de nuestra dulcísima Madre, y lograrás los fines de la providencia divina respecto a ti, y darás constantemente consuelo a tu tío, que espera des a Dios mucha gloria y te acuerdes de él en tus oraciones y sacrificios.

Da muchos recuerdos a tus superiores, los operarios de la viña del Señor. Y recibe la bendición de tu tío, que te abraza en el Señor.

RESPONSORIO
R. Dios nos contempla, Cristo y sus ángeles nos miran, mientras luchamos por la fe. * Qué dignidad tan grande, qué felicidad tan plena es luchar bajo la mirada de Dios y ser coronados por Cristo.
V. Preparémonos con un espíritu indomable, con una fe sincera, con una total entrega.* Qué dignidad.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Oración

Oh Dios, que, con el derramamiento de su sangre, has concedido a los beatos Aurelio y compañeros dar el mayor testimonio de caridad, concédenos que, permaneciendo siempre fieles a Cristo, nunca nos separemos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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Una respuesta a Liturgia franciscana: 26 de septiembre, beato Aurelio de Vinalesa, presbítero, y Compañeros Mártires, I Orden

  1. laura dijo:

    san francisco y santa clara, nos enseñan a amarte buen Jesús, y parece que hasta nos enloqueciste al verte en la cruz de san Damián. gracias por protegernos a mi hijo y a mí. Beato Aurelio de Vinalesa, acompáñanos en este caminar y dénos fuerza para vivir, esperanza para un buen futuro en progreso con mi familia. AMEN

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