Liturgia de las horas: 4 de octubre, nuestro padre san Francisco de Asís, fundador de las III Órdenes

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

4 de octubre
NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS,
FUNDADOR DE LAS TRES ÓRDENES FRANCISCANAS
Solemnidad para la Familia Franciscana

Francisco de Asís es uno de los santos más célebres de toda la hagiografía cristiana, conocido y admirado incluso en ambientes alejados de la Iglesia. Ha dejado profunda huella en la historia de la Iglesia y de la humanidad a lo largo de todo el segundo milenio. En él se han inspirado literatos, artistas, pintores, escultores, cineastas, historiadores, políticos y hasta revolucionarios.
Nació en Asís en 1182, en una acomodada familia de comerciantes. Tras una juventud mundana renunció a los bienes paternos, y se entregó por completo a Dios, como hermano y menor, siguiendo las huellas de la pobreza y humildad de Cristo. Las tres Órdenes franciscanas le reconocen como su fundador o inspirador.
Hombre verdaderamente fraterno, hermano de todos y de todo, evangélico y apostólico, llevó la buena noticia de Cristo por doquier, entre cristianos y no cristianos, llegando incluso hasta el Sultán de Egipto, quien quedó admirado por este pobrecillo que no esgrimía más armas que las de la paz y el bien, el respeto, el diálogo y el amor.
Marcado con las llagas de Cristo, abrazado hasta el final a dama pobreza y reconciliado con la hermana muerte, descansó en el Señor en Santa María de los Ángeles, en la tarde del sábado 3 de octubre de 1226.
Cuando aún no habían pasado ni dos años de su muerte, Gregorio IX lo elevó a la gloria de los altares, el 16 de julio de 1228, en Asís.
Himnos latinos propios en el Apéndice II.

I Vísperas

HIMNO

I
Cae la tarde lentamente
mientras las sombras se alargan.
Francisco sabe que llega
la muerte, su dulce hermana.

Mantiene enhiesto el espíritu
aunque la carne está flaca.
Sus miembros se tornan fríos
mientras el alma se abrasa.

Todos sus hijos, en torno,
le dicen su amor con lágrimas,
y queda el rebaño triste
porque su pastor se marcha.

Francisco, que mira al cielo,
flácida y suave levanta
una mano que bendice
dispensadora de gracias.

Que el error y la lujuria
no mancillen vuestra casa.
Sola la virtud anide
en los cuerpos y en las almas.

Y luego voló su espíritu
como una paloma blanca
que en el cielo ha puesto el nido
colgando en divina rama.

Al Padre, al Hijo, al Espíritu
ascienda nuestra alabanza.
Gloria y honor al Dios Trino
por los siglos que no acaban. Amén.

O bien:

II
La paz se ha derramado suavemente
desde Jesús sobre el llagado cuerpo;
Francisco dice adiós a sus hermanos,
los ángeles le salen al encuentro.

Todo está consumado. La fatiga
es ahora el cantar del gavillero;
la pobreza, la esposa engalanada,
heredera feliz del reino eterno.

Viene la muerte en ademán de hermana,
la recibe con cantos y con besos;
y a Cristo entona el salmo vespertino
con un coro de alondras sobre el lecho.

Se han abierto las puertas de la gloria,
se apresuran celestes mensajeros:
«¡Francisco, ven, hermano, con nosotros,
junto al Señor guardado está tu puesto!»

Llegó la noche plácida a la tierra,
mientras Francisco amaneció en el cielo;
era por fuera el muerto del Calvario,
era por dentro el que surgió en el Huerto.

¡Oh Padre, cuyo pecho es nuestro hogar,
hoy arriba Francisco del destierro;
a tu divino pecho llamaremos
cuando un día nosotros arribemos! Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Francisco, varón católico y del todo apostólico, fue enviado con la buena noticia de la paz.

Salmo 111

¡Aleluya!
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad dura por siempre.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Ant. Francisco, varón católico y del todo apostólico, fue enviado con la buena noticia de la paz.
Ant. 2. Sácame de la prisión: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor.

Salmo 141

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi lote en el país de la vida.»

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.

Ant. Sácame de la prisión: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor.
Ant. 3. Bendito sea Dios que eligió a Francisco para ser heraldo del Evangelio.

Cántico                                                            Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo,
antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos
e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad,
a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en el Amado.

En él, por su sangre, tenemos la redención,
el perdón de los pecados,
conforme a la riqueza de la gracia
que, en su sabiduría y prudencia,
ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:

el plan que había proyectado
realizar por Cristo, en la plenitud de los tiempos:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Ant. Bendito sea Dios que eligió a Francisco para ser heraldo del Evangelio.

LECTURA BREVE                                                                                                          Rom 8, 10-11
Si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

RESPONSORIO BREVE
R. Francisco pobre y humilde * Entra rico en el cielo. Francisco.
V. Lo aclaman con himnos celestiales. * Entra. Gloria al Padre. Francisco.

Magníficat, ant. Francisco, totalmente sumiso al Creador, tuvo sumisas a las criaturas: se servía de ellas para gloria de Dios.

PRECES
Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, fuente de toda santidad que, por la intercesión y ejemplo de nuestro padre san Francisco, nos guía por el camino de la santidad, y digámosle:
Escúchanos, Señor.

Padre Santo, que hiciste a tu siervo Francisco fiel imitador de tu Hijo,
— haz que nosotros, siguiendo su senda, observemos fielmente el Evangelio de Cristo.

Padre de bondad, guía nuestros pasos por el camino de la paz,
— para que, siguiendo el ejemplo de nuestro padre san Francisco, seamos en el mundo instrumentos de paz y reconciliación.

Padre altísimo y omnipotente, que dispersas a los soberbios de corazón y enalteces a los humildes,
— concédenos imitar a nuestro padre san Francisco en la humildad y pobreza.

Padre de amor y de misericordia, que marcaste con las señales de la pasión de tu Hijo a tu siervo Francisco,
— concédenos gloriarnos siempre de la cruz de Cristo.

Padre indulgente, que por las súplicas de nuestro padre san Francisco otorgaste el perdón a los pecadores,
— muestra tu rostro a nuestros hermanos difuntos.

Padre nuestro.

Oración

Señor y Dios nuestro, todo bien, que otorgaste a nuestro padre san Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos a cristo Rey, que enaltece a los humildes.
El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Oficio de lectura

HIMNO

I
Francisco, gracia en flor, forma de humildes,
que plantaste tu viña en la pobreza,
viviendo en su pureza el Evangelio,
diste a la Iglesia nueva primavera.

Luz en vaso de barro, antorcha viva,
haznos buscar la gloria verdadera,
las sendas que tu vida nos trazara,
danos seguirlas siempre con firmeza.

El amor de Jesús en que tú ardías
transforme en celestial nuestra existencia;
márcanos cuerpo y alma con tu fuego,
con las llagas de Cristo que en ti llevas.

Hermano universal, ángel de paz,
danos alma pacífica y fraterna.
Benigno patriarca de los pobres,
guíanos hasta el cielo y sus riquezas.

Contigo a Cristo en cruz nos abrazamos,
pedimos que el Amor amado sea.
Por ti glorifIcamos al Dios Trino,
que te hizo efigie suya, fiel, perfecta. Amén.

O bien:

II
Luce el cielo su manto de estrellas
en la noche callada y serena;
cuando todos descansan y duermen,
fray Francisco absorto está en vela.

Y sus ojos, al cielo elevados,
son plegaria de amor y de entrega,
y su voz, un susurro de rezos,
convertidos en dulces poemas.

«¡Quién sois Vos, Señor mío y Dios mío!
¡Quién soy yo, vil gusano en la tierra!…»
Y así pasan las horas volando,
y Francisco, extático, sueña:

¡es heraldo del Rey de la gloria,
y la Dama Pobreza es su dueña!
Ya no cuentan dolores ni gozos,
sufrimientos y dichas no cuentan.

Demos gloria al Dios increado,
Trino y Uno en personas y esencia,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
alabanzas y gloria eternas. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Dios me hizo olvidar la casa paterna, me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

Salmo 1

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
En el juicio los impíos no se levantarán,
ni los pecadores en la asamblea de los justos;
porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.

Ant. Dios me hizo olvidar la casa paterna, me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.
Ant. 2. Estimó mayor riqueza el oprobio de la cruz de Cristo, que los tesoros del mundo.

Salmo 8

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado.
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ant. Estimó mayor riqueza el oprobio de la cruz de Cristo, que los tesoros del mundo.
Ant. 3. He muerto al mundo y mi vida está, con Cristo, escondida en Dios.

Salmo 15

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios.»
No hay bien para mí fuera de ti.
En los santos que hay en la tierra,
varones insignes,
pongo toda mi complacencia.

Se multiplican las desgracias
de quienes van tras dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Ant. He muerto al mundo y mi vida está, con Cristo, escondida en Dios.

V. Señor, has sellado a tu siervo Francisco.
R. Con las señales de nuestra redención.

PRIMERA LECTURA
Del libro del Eclesiástico                                              50, 1b.4-5a.6-11a.12b.20.22-25.27-29a 

Como sol refulgente sobre el templo real

En su vida reparó el templo, y en sus días fortificó el santuario. Él cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra un posible asedio. ¡Qué glorioso era! Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna en su plenilunio; como el sol refulgente sobre el templo del Altísimo, como el arco iris brillando entre nubes de gloria; como rosal florecido en primavera, como lirio junto a un manantial, como cedro del Líbano en verano; como fuego e incienso en el incensario; como vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras preciosas; como olivo cargado de frutos, como ciprés erguido hasta las nubes. Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, llenaba de gloria el recinto del santuario.

Rodeado de una corona de hermanos, como retoños de cedro en el Líbano o como tallos de palmera engarzados. Entonces él bajaba y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para pronunciar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de invocar su nombre.

Y ahora bendecid al Dios del universo, el que hace grandes cosas por doquier, el que enaltece nuestra vida desde el seno materno y nos trata según su misericordia. Que nos dé la alegría de corazón y que haya paz en nuestros días, en Israel por los siglos de los siglos. Doctrina de ciencia e inteligencia ha condensado en este libro, de su corazón derramó sabiduría a raudales.

Dichoso el que repase estas enseñanzas; el que las guarde en su corazón se hará sabio. Y si las pone en práctica, en todo será fuerte, porque la luz del Señor iluminará su camino.

RESPONSORIO                                                                                                                 1Cor 2, 1-2.4
R. Mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, * Sino en la manifestación y el poder del Espíritu.
V. Pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. * Sino.

SEGUNDA LECTURA
De la carta a los fieles, de san Francisco de Asís
(2CtaF2.3 .5.1 0-14.18-21.36.45.87-88: San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Nueva edición corregida y actualizada, BAC, Madrid 201 1, pp. 63-70)

Amemos a Dios y adorémosle con puro corazón

Puesto que soy siervo de todos, a todos estoy obligado a servir y a administrar las fragantes palabras de mi Señor. Por eso, me he propuesto haceros llegar, por medio de esta carta y de mensajeros, las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es la Palabra del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida.

Esta Palabra del Padre, siendo sobremanera rico, quiso escoger la pobreza en este mundo, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre. Y puso su voluntad en la voluntad del Padre, diciendo: Padre, hágase tu voluntad; no se haga como yo quiero, sino como quieres tú. Y la voluntad de su Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio y que por nosotros nació, se ofreciese a sí mismo, por medio de su propia sangre, como sacrificio y hostia en el altar de la cruz; no por sí, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvados por él y que lo recibamos con un corazón puro y con un cuerpo casto.

¡Oh, cuán dichosos y benditos son los que aman a Dios y hacen lo que dice el Señor mismo en el Evangelio: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo. Amemos, pues, a Dios y adorémoslo con puro corazón y mente pura, porque él, buscando esto por encima de todo, dice: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Es preciso, por ello, que todos los que lo adoran lo adoren en espíritu de verdad. Y dirijámosle alabanzas y oraciones día y noche, diciendo: Padre nuestro, que estás en los cielos; porque es necesario que oremos siempre y no desfallezcamos.

Y de manera especial los religiosos, que renunciaron al mundo, están obligados a hacer más y mayores cosas, sin omitir éstas. No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino, más bien, sencillos, humildes y puros.

Yo, el hermano Francisco, vuestro menor siervo, os ruego y suplico encarecidamente, por la caridad que es Dios y con la voluntad de besar vuestros pies, que os sintáis obligados a acoger, poner por obra y observar con humildad y caridad éstas y las demás palabras de nuestro Señor Jesucristo. Y a todos aquellos y aquellas que benignamente las acojan, las entiendan y envíen copias a otros, si perseveran en ellas hasta el fin, bendíganlos el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Amén.

RESPONSORIO                                                                                   Jer 11, 4; Mt 11, 29; 1Cor 11, 1
R. Hacedme caso y obrad conforme a lo que os mande, * Y encontraréis descanso para vuestras almas.
V. Sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo. * Y encontraréis.

HIMNO Te Deum.

Oración

Señor y Dios nuestro, todo bien, que otorgaste a nuestro padre san Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.

Laudes

HIMNO

I
Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

O bien:

II
Hoy a Francisco celebra
el mundo con alegría.
Hoy una nueva armonía
resuena en la creación.

Que en la mañana temprana
Francisco a todos invita,
para venir a la cita
y bendecir al Señor.

La luz que nace hoy de nuevo,
el aire que se ilumina;
el hombre que ya camina
a su trabajo y su afán.

El ave que mañanera
canta con gozo profundo…
Todo es hoy gozo en el mundo
por el Hermano Mayor.

Dad gloria a Dios, Uno y Trino,
que todo nos da en Jesús.
Gloria al que ofrece en la cruz
camino, vida y verdad.

Cantad su gloria por siempre,
y, su alabanza cantando,
pregone que estáis amando
al Dios de toda bondad. Amén.

Ant. 1. Fue hallado íntegro y justo, y en el tiempo de la ira hizo posible la reconciliación.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I.
Ant. 2. Loaba de continuo al Señor; a las estrellas, al viento, a las aves, a todas las criaturas, invitaba a alabar al Creador.
Ant. 3. El Señor levantó al humilde, lo exaltó hasta los límites del orbe.

LECTURA BREVE                                                                                                        Gál 1, 15-16.24
Aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles. Y glorificaban a Dios por causa mía.

RESPONSORIO BREVE
R. Mi corazón y mi carne * Retozan por el Dios vivo. Mi corazón.
V. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor. * Retozan. Gloria al Padre. Mi corazón.

Benedictus, ant. Se mantuvo alegre al compartir los padecimientos de Cristo y, ahora que se ha manifestado su gloria, rebosa de gozo.

PRECES
Glorifiquemos a Cristo, que, por su muerte y resurrección, edificó su Iglesia y nos ha llamado a su seguimiento por medio de Francisco, y supliquemos humildemente diciendo:
Consérvanos, Señor, en tu santo servicio.

Tú que viniste a evangelizar a los pobres, enséñanos a propagar tu reino de palabra y obra,
 y a instaurarlo con valentía entre los hombres.

Tú, que eres luz de los pueblos y maestro de santidad, haz que permanezcamos firmes en la fe verdadera,
— para que proclamemos tu nombre en todo el mundo.

Tú, que diste el mandamiento nuevo de que nos amáramos unos a otros,
— concédenos trabajar por el bien de todos los hombres.

Tú, que elegiste a tu siervo Francisco para que te siguiera por el camino de la humildad y la pobreza,
— danos un corazón humilde y solidario con los pobres y excluidos de la sociedad.

Tú que hiciste de Francisco hermano de toda la creación,
— haz que nuestra vida sea un canto de alabanza a ti por las obras de tus manos.

Padre nuestro.

Oración

Señor y Dios nuestro, todo bien, que otorgaste a nuestro padre san Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.

Hora intermedia

Salmodia complementaria. Si cae en domingo, salmos del domingo de la semana I.

HIMNO

Francisco que floreciste
como un almendro de Umbría,
si fuiste en la tierra norma,
eres en el cielo guía.

La paz y el amor sencillo
van brotando donde pisas,
mientras tu luz resplandece
en frágil vaso de arcilla.

Tu vestido era de pobre
porque por dentro te ardía
un fuego que llameaba
a través de tus estigmas.

Al Padre, al Hijo, al Paráclito,
gloria, honor y eterna dicha.
¡Que la Trinidad gozosa,
por ti, nos mire propicia! Amén.

Tercia
Ant. Me he puesto al servicio de todos, para ganar a algunos.

LECTURA BREVE                                                                                                                 Flp 3, 7-8
Todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida a causa de Cristo. Más aún: todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo.

V. Ninguna criatura pudo separarme del amor de Dios.
R. Manifestado en Cristo Jesús.

Sexta
Ant. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

LECTURA BREVE                                                                                                          Eclo 3, 17-18
Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres, y te querrán más que al hombre generoso. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y así alcanzarás el favor del Señor.

V. Yo soy pobre y desgraciado.
R. Pero el Señor se cuida de mí.

Nona
Ant. Cristo Jesús me ha otorgado el premio: el conocimiento de su persona y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte.

LECTURA BREVE                                                                                                           Gál 2, 19b-20
Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

V. Si hemos sido incorporados a Cristo en una muerte como la suya.
R. Lo seremos también en una resurrección como la suya.

La oración como en Laudes.

II Vísperas

HIMNO

Ven, Francisco, a tus hermanos,
visita a los pobrecillos;
ven, traspasado de amor
por las heridas de Cristo;
como nueva primavera
después del invierno frío,
¡ven, Francisco!

Ven, que los hombres te vean
por el mundo peregrino:
liberado, sin alforja
y sin dinero en el cinto;
y anuncia la paz y el bien
con los labios florecidos,
¡ven, Francisco!

Ven con los brazos sin armas,
hermano suave y pacífico;
ven, menor de los menores,
de corazón compasivo;
profeta sin amargura,
ven con el ramo de olivo,
¡ven, Francisco!

Ven, penitente gozoso,
que lloras de regocijo;
heraldo loco de amor
y paz de los enemigos;
ven por los barrios y plazas,
juglar del perdón divino,
¡ven, Francisco!

Ven, ángel de buenas nuevas,
háblanos de Jesucristo;
ven, boca del Evangelio,
cristiano sabio y sencillo;
hermano tan deseado,
Francisco tan bien querido,
¡ven, Francisco!

SALMODIA
Ant. 1.
Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste, crucificado.

Salmo 112

¡Aleluya!
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que habita en las alturas
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo.
A la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
¡Aleluya!

Ant. Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste, crucificado.
Ant. 2. Muriendo su misma muerte, para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección.

Salmo 145

¡Aleluya!
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que de pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
¡Aleluya!

Ant. Muriendo su misma muerte, para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección.
Ant. 3. Será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor.

Cántico                                                            Ap 15, 3-4

Grandes y admirables son tus obras,
Señor, Dios omnipotente;
justos y verdaderos tus caminos,
Rey de los pueblos.

¿Quién no temerá y no dará gloria a tu nombre?
Porque vendrán todas las naciones
y se postrarán ante ti,
porque tú solo eres santo,
y tus justas sentencias
han quedado manifiestas.

Ant. Será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor.

LECTURA BREVE                                                                                                        Gál 6, 14.17-18
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

RESPONSORIO BREVE
R. Tu victoria, Señor, * Ha engrandecido su fama. Tu victoria.
V. Le concedes bendiciones incesantes. * Ha engrandecido. Gloria al Padre. Tu victoria.

Magníficat, ant. El Señor se fija en el pobre para ponerlo a salvo, y levanta del polvo al humilde; muchos se asombrarán al verlo y alabarán a Dios.

PRECES
Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, fuente de toda santidad que, por la intercesión y ejemplo de nuestro Padre San Francisco, nos guía por el camino de la santidad, y digámosle:
Por tu siervo Francisco, escúchanos, Señor.

Padre santo, que hiciste a tu siervo Francisco fiel imitador de tu Hijo,
 haz que nosotros, siguiendo sus pasos, seamos siempre testigos fieles del Evangelio de Cristo.

Padre santo, que en tus criaturas te muestras omnipotente y buen Señor,
 haz que las sintamos a todas ellas como hermanas, y a ti como el Padre y el Creador.

Padre bueno, guía nuestros pasos por el camino de la paz,
 para que, con sincero corazón, seamos artífices de justicia y reconciliación, y testigos de la paz y el bien.

Padre altísimo y omnipotente, que dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes,
 concédenos imitar a nuestro padre san Francisco en la virtud de la humildad y la pobreza.

Padre de amor y de misericordia, que marcaste con las señales de la pasión de tu Hijo a tu siervo Francisco,
 concédenos gloriamos siempre de la cruz de nuestro señor Jesucristo.

Padre misericordioso, que has ensalzado, junto a ti en tu reino, a nuestro padre san Francisco,
 muestra tu rostro a nuestros hermanos difuntos.

Padre nuestro.

Oración

Señor y Dios nuestro, todo bien, que otorgaste a nuestro padre san Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregamos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.

Completas

HIMNO

Cuando ya el sol se ha escondido,
y la luna y las estrellas
son con sus luces las huellas
de la presencia de Dios;

con el hermano Francisco
cantamos, Señor, tu gloria,
para cantar tu victoria
al nacer de nuevo el sol.

Que el sol a Cristo recuerda.
y su pasión y su muerte
es la noche que te advierte:
«Resucitará el Señor.»

Al Padre, al Hijo, al Espíritu,
por los siglos el honor. Amén.

APÉNDICE II
Himnos en latín
OFICIO ORDINARIO

4 de octubre
Solemnidad de Nuestro Padre San Francisco 

I Vísperas

Iam noctis umbra obdúxerat
diffúsa terris áethera,
extréma Patrem cum dies
urgébat horae práescium.

O quae viri constántia!
Secúra mentis quae fides!
Quae férvidis incéndia
flammis cremant praecórdia!

Plorant geméntes fílii
Patrémque circum cóndolent:
quid, pastor, aegrum déseris
ovíle?, flentes Clámitant.

At ille in altum lúmina
mitémque tóllens déxteram:
Vos, inquit, alma próvido
perfúndat imbre grátia.

Procul sit error méntibus
vestrisque labes sit procul
impúra tectis: única
virtus nitéscat córdibus.

Haec allocútus, spíritus
humána liquit: síderis
instar niténtis coétibus
nubes beátis ínserit.

Sit laus Patri, sit Fílio,
et par decus Paráclito,
qui nos perénni glória
donent per omne sáeculum. Amen.

Oficio de lectura

Francíscus florens grátia
forma factus humílium,
laetus potítur glória
sortis consors sublímium.

Hic carnis supercílium
legi subiécit spíritus,
mundum vicit et vítium
se victo, victor ínclitus.

In paupertátis praédio
Minórum plantans víneam
osténdit magistério
vitae vivéndi líneam.

Ad aetérnas divítias
turbam alléxit páuperum,
quam ad caeli delícias
lingua vocávit óperum.

Vita, doctrína splénduit
respléndet et miráculis;
sic praefuit, quod prófuit
viva lucérna pópulis.

Summi regis palátio
Pater, loca discípulos,
salútis privilégio
Christo praemúni fámulos.

Christum rogámus et Patrem,
Christi Patrísque Spíritum,
unum potens per ómnia
fove precántes, Trínitas. Amen.

Laudes

Fratrum Minórum cónditor,
Francísce, da nos áureis,
quas tu dedísti légibus,
fidos alúmnos óbsequi.

Discámus a te páuperem
arctámque vitam dúcere,
et es se mundi amántibus,
qua páuperes, despéctui.

Igníta Christi cáritas,
qua tu vel hoc in saeculo
totus flagrábas, íntima
et nostra adúrat péctora.

Inflícta Christo vúlnera
quae tu refers in córpore,
da cogitátu férvido
iugíque nos perpéndere.

Fac prosequámur ómnibus
fratrum salútem víribus,
nec ímprobo pertérriti
labóre nec perículis.

Praesta beáta Trínitas,
ut quae Parens sanctíssimus
praecépta nobis trádidit,
haec exsequámur séduli. Amen.

 

II Vísperas

Francíscus florens grátia,
forma factus humílium,
laetus potítur glória,
sortis consors caeléstium.

Ric simplex, rectus, húmilis,
pacis cultor-amábilis,
lumen in vas e fíctili,
ardens lucens in frágili.

Vili conténtus tégmine,
sancto caléscit Flámine,
vincit ardóre frígora,
Christi dum gestat stígmata.

Pauper, nudus egréditur,
caelum dives ingréditur,
spargit virtútum múnera,
aegris proflígat vúlnera.

Insígnis Pater páuperum,
nos páuperes fac spíritu,
consórtes redde súperum
eréptos ab intéritu.

Patri, Nato, Paráclito
decus, honor et glória,
sint huius sancti mérito
no bis aetérna gáudia. Amen.

Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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