20 de octubre, beato Contardo Ferrini, III Orden

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

20 de octubre
BEATO CONTARDO FERRINI,
SEGLAR, III ORDEN

Memoria libre para TOR y OFS

Contardo nació en Milán en 1859. De joven entró en la Tercera Orden franciscana. Modelo de laico franciscano, supo unir maravillosamente la sabiduría de los santos y la ciencia humana. Desde su cátedra universitaria de Derecho, fue ejemplar por su ciencia, por sus costumbres, por su espíritu de pobreza y por su caridad para con todos. Fue escritor muy notable. Llamado «astro de santidad y de ciencia», puso su preclara inteligencia y sus conocimientos de derecho al servicio de Dios y de la Iglesia. Murió en 1902, a los cuarenta y tres años de edad. Pío XII lo beatificó en 1947.
Del Común de santos varones.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De los escritos del beato Contardo Ferrini, laico
(Pensieri e preghiere, Milano 1960, pp. 101-103)

Nuestro saber se compendia en la palabra «amor»

La doctrina de la Iglesia se resume en una sola palabra: amor. Por el contrario, la palabra odio produce división y ruina, porque corrompe el corazón de los hombres. Si pensamos que el amor no es sino el encuentro con el objeto amado, ¿sería extraño afirmar que ésa es también la única ley que empuja a los hombres y les centra, como los astros que giran alrededor del sol, y como ese sistema planetario que a su vez es atraído por otro superior, y así indefinidamente, hasta encontrar el punto exacto, desconocido aún para nosotros, que el poder de Dios ha establecido como centro del universo?

La comparación podrá pensarse que es atrevida; pero no lo sería tanto, si lees detenidamente el libro de los Proverbios, en donde la Sabiduría increada, esplendor de la gloria de Dios, la tersura de su claridad e imagen de su bondad, el Verbo inefable del Padre, fija los contornos de la justicia y de la santidad, establece los límites del universo, adorna el firmamento de maravillosas estrellas, y aprisiona los mares embravecidos. Uno mismo es el origen de las leyes físicas y de las morales: esto nos sugeriría que el lenguaje mudo de la naturaleza es escuela fecunda de formación religiosa.

Ésta es también la pedagogía empleada por la Iglesia, y el apóstol Pablo de Tarso –cuya profunda teología debiera ser familiar a todos, muy especialmente entre la juventud– lo expresa con palabras admirables, que servirían incluso de compendio de una vida: Hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta, y el Dios de la paz estará con vosotros.

Hagamos nuestras esas palabras. También nuestro dulcísimo Salvador, riqueza nuestra, esperanza nuestra, gozo nuestro, lo reafirma al darnos este mandato: Sed perfectos, como es perfecto vuestro Padre celestial. Y debemos entender que la perfección está en el amor, como maravillosamente escribió el apóstol predilecto de Jesús: Dios es amor.

Supliquemos al Señor del amor, que vino a prender fuego por toda la tierra, que encienda también nuestros corazones en su ardor; supliquemos al Espíritu Consolador, amor consustancial del Padre y del Hijo, que nos dé la caridad que nunca se sacia; supliquemos, finalmente, que nuestra alma, rotas las cadenas que la aprisionan en este mundo, se sumerja con angelical dulzura en la posesión del Amor.

RESPONSORIO                                                                                                                       1Jn 4, 16
R. Dios es amor: * Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
V. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. * Quien permanece.

La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

¡Qué prodigiosa alianza
de gracia y sabiduría
Dios en ti selló, Contardo,
imagen de Cristo viva!

La ciencia y la santidad,
¡qué bien en ti se armonizan!
sabio que, enseñando el bien,
cual estrella eterna brillas.

Tu alimento, la oración,
tu pasión, la Eucaristía;
viviste fiel a la Iglesia
y Francisco fue tu guía.

Emanaba de tu rostro
brisa y luz de simpatía,
tu mirada era bondad,
tu palabra, verdad limpia.

En el costado de Cristo
duermes con alma tranquila,
y al despertarte, descubres
del Padre Dios la sonrisa.

Gloria a Dios, que, generoso,
al pecador justifica,
al siervo fiel recompensa
y al humilde glorifica. Amén.

Benedictus, ant. Que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores: así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables.

Oración

Señor, Dios nuestro, que concediste al beato Contardo Ferrini armonizar la sabiduría humana con la virtud de la piedad, haz que también nosotros lleguemos a conocerte mejor y a amarte sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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