6 de octubre, beata María Ana Mogas y Fontcuberta, virgen y fundadora, III Orden

LITURGIA DE LAS HORAS
PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

6 de octubre
BEATA MARÍA ANA MOGAS Y FONTCUBERTA,
VIRGEN Y FUNDADORA, III ORDEN

Fiesta para FMMDP
Memoria libre para la Familia Franciscana

María Ana Mogas y Fontcuberta, nació en Corró de Vall (Barcelona), el 13 de enero de 1827. Con otras dos compañeras. dirigidas por el beato José Tous Soler, inició su vida religiosa en Ripoll (Gerona), en el año 1850. En ese mismo año fue nombrada superiora por el grupo fundacional del naciente Instituto de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, que tiene en ella su fundadora. Después de largos años dedicados a sus hermanas, y a la educación de las niñas, preferentemente pobres, y a la atención de los enfermos, murió en Fuencarral (Madrid), el 3 de julio de 1886. Fue beatificada por Juan Pablo II el día 6 de octubre de 1996.
Del Común de vírgenes o santas mujeres: para las que se han Consagrado a una actividad caritativa.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, que celebran el día de su fundadora con categoría litúrgica de Fiesta, toman los elementos propios del Oficio de lectura, Laudes, Hora Intermedia y Vísperas del Común de vírgenes o de santas mujeres: para los que se han consagrado a una actividad caritativa.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De la homilía de san Juan Pablo II pronunciada en la Misa de Beatificación
(L’Osservatore Romano en lengua española, 11 octubre 1996, p. 3)

Fidelidad inquebrantable al Señor

En Jesucristo, roca de salvación, se reconstruye la «viña del Señor de los ejércitos».

Plantel preferido del Señor, amadísimos hermanos y hermanas, fueron aquellos a quienes hoy tengo la alegría de proclamar beatos. Se trata de personas que dieron testimonio de fidelidad inquebrantable al Señor de la viña. No lo defraudaron, sino que habiendo permanecido unidos a Cristo, como los sarmientos a la vid, dieron los frutos esperados de conversión y santidad.

La alegoría de la viña nos habla del amor entrañable de Dios por sus hijos. A este amor supo responder generosamente la  Madre María Ana Mogas Fontcuberta y dar así abundantes frutos. Ella, renunciando a una posición social acomodada, forjó, junto al sagrario y a la cruz, su espiritualidad inspirada en el Corazón de Cristo y basada en la entrega a Dios y al prójimo con «amor y sacrificio».

Fiel al ideal franciscano, mostró su preferencia por los pobres, la capacidad de perdonar y olvidar las ingratitudes e injurias, así como la dedicación a la educación de la infancia, la atención a los enfermos y a los que padecen alguna carencia. De ese modo respondió a la llamada del Señor a trabajar en su viña, con un estilo tan auténtico, que «su santidad no impedía que fuera tan jovial».

Este es el estilo que transmitió a sus hijas, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, expresado en su última exhortación: «Amaos unas a otras como yo os he amado y sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera. Amor y sacrificio»

RESPONSORIO                                                                                                                Jn 13, 34-35
R. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros * Como yo os he amado.
V. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros. * Como yo os he amado.

Laudes

HIMNO

Ana Mogas, mujer y virgen fuerte,
cautivada por Dios y por Francisco,
a las glorias humanas renunciaste,
que Dios no quiere el corazón vacío.

Desde la infancia a él se lo entregaste
en la oración, el gozo y el gemido,
cuando quedaste doblemente huérfana,
cuando la vida se volvió martirio.

Largo tiempo escuchaste y suplicaste
que a tu amor señalara su camino.
Sin dilación ni duda lo seguiste,
nunca volviste atrás en lo emprendido.

Pusiste tus talentos a rendir
para gloria de Dios y su servicio,
entregaste tu vida, generosa,
a los pobres y enfermos, y a los niños.

Con pobreza, humildad y amor fraterno
alzaste de tu obra el edificio.
Francisco lo inspiró, le dan aliento
la Divina Pastora con su Hijo.

¡Gloria a la Trinidad, Amor eterno,
del que fuiste reflejo y fiel testigo!
Por tus ruegos, pedimos y esperamos
alcanzar el amor y el paraíso. Amén.

Benedictus, ant. Esta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

Oración

Oh Dios amor, que suscitaste en el corazón de la beata María Ana, un amor maternal y un espíritu de sacrificio para educar a las niñas y cuidar a los enfermos, concédenos que, alentados por su ejemplo y cumpliendo fielmente tu mandato, demos testimonio de tu caridad en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

HIMNO

María Ana Mogas, bendecida
y llamada por Dios a su servicio,
tu vida es una antorcha que nos guía,
honor de Dios y gozo de sus hijos.

Dios conquistó y llenó tu corazón,
que ya no conoció dueño distinto,
lo ungió en ternura para los humildes,
le dio a tu trato celestial hechizo.

Enérgica y amable en tu labor,
serena en las penurias y conflictos,
fortaleza obtenías del sagrario,
dulzura y luz del corazón de Cristo.

Abrazada a la cruz, mártir en ella,
olvidabas injurias y perjuicios,
aliviabas dolores y tristezas
con corazón materno y compasivo.

La caridad fue el lema de tu vida,
caridad verdadera, ejemplo vivo,
la senda que a tus hijas les trazaste;
tu testamento, amor y sacrificio.

¡Gloria a la Trinidad, Amor eterno,
del que fuiste reflejo y fiel testigo!
Por tus ruegos, pedimos y esperamos
alcanzar el amor y el paraíso. Amén.

Magníficat, ant. Ven, esposa de Cristo, recibe la corona eterna que el Señor te tiene preparada.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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