Liturgia franciscana: 6 de octubre, santa María Francisca de las Llagas, III Orden

Maria Francesca delle Cinque Piaghe

6 de octubre
SANTA MARÍA FRANCISCA DE LAS LLAGAS,
VIRGEN, III ORDEN

Memoria Libre para TOR y OFS

María Francisca nació en Nápoles, en 17 15. Vistió el hábito de la Tercera Orden Franciscana y cambió su nombre de Ana María por el de María Francisca de las Cinco Llagas de nuestro Señor Jesucristo. Vivió fielmente el carisma franciscano, como virgen consagrada en medio del mundo. Atendió a los pobres y enfermos con generosidad, y se dedicó larga e intensamente a la oración. Cristo le hizo el regalo de imprimir en su cuerpo las llagas de su pasión. Tuvo especial devoción a la Santísima Virgen. Murió en 1791 , y fue canonizada por Pío IX en 1867.
Del Común de vírgenes o de santas mujeres.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre el evangelio de san Juan
(Homilía 84. 3: Homilías sobre el evangelio de san Juan, III, Biblioteca patrística, Madrid 2001, 265-266)

El criado no es más que su amo

No nos contentemos sólo con leer estas cosas de Cristo: mantengámoslas en nuestros pensamientos: la corona de espinas, el manto púrpura, la caña, los golpes, las bofetadas en las mejillas, los esputos, el ridículo. Si continuamente las ponderamos, tales cosas bastarán para frenar por completo nuestra ira. Si se burlan de nosotros, si somos tratados injustamente, sigamos diciendo: El criado no es más que su amo.

Recordemos también lo que le dijeron los judíos, con palabras llenas de ira: Tienes un demonio; eres un samaritano; y, por arte de Belcebú echas los demonios. Soportó todos estos sufrimientos para que siguiéramos sus pasos y para que tolerásemos la burla, el insulto que más hiere.

Y no sólo soportó la burla con paciencia, sino que puso todo su empeño en salvar y en liberar del castigo que los aguardaba a quienes estaban infligiéndole estos sufrimientos. Digo esto, porque envió a los apóstoles para llevar a cabo también la salvación de estos hombres. Puedes oírlos decir: sabemos que lo hicisteis por ignorancia, y de este modo los atraían al arrepentimiento. Imitemos también esto: nada complace a Dios tanto como que amemos a nuestros enemigos y hagamos bien a quienes nos tratan mal.

Cuando alguien te insulte, no tengas resentimiento contra él, sino contra el demonio que le está tentando para que haga eso. Desahoga tu cólera con el demonio, pero compadece al hombre al que él tienta. Pues, si el mentir viene del demonio, de la misma fuente procede aún más mostrar ira sin motivo. Cuando veas que alguien se ríe de ti, piensa que es el demonio quien lo está tentando: la burla no es propia de cristianos. Aquel a quien se ha pedido que llore y ha oído: ¡Ay de los que ahora reís!, y que no obstante nos insulta, se ríe de nosotros y alimenta el fuego de su ira, es digno, no de que lo insultemos, sino de que lo compadezcamos, ya que Cristo se conmovió incluso al pensar en Judas.

Llevemos, pues, todas estas consideraciones a la práctica con nuestros actos. Si no hacemos así, sin propósito y en vano hemos venido al mundo, o mejor. hemos venido para servir al mal.

RESPONSORIO                                                                                         Cf. Cant 1, 15; Rom 8, 35
R. ¡Qué hermosa eres, virgen de Cristo! * Tú, que has merecido recibir la corona del Señor, la corona de la virginidad perpetua.
V. Nadie podrá quitarte la palma de la virginidad ni separarte del amor de Cristo. * Tú, que has merecido.

La oración como en Laudes.

Laudes

HIMNO

Con Cristo crucificado
quisiste identificarte,
y con su cuerpo llagado
el tuyo fue traspasado
miembro a miembro, parte a parte.

Cinco llagas, cinco rosas
en la carne florecidas,
antes fueron dolorosas
y ya en Cristo son gloriosas,
trofeo son, que no heridas.

Con piedad y amor vivías
toda la Pasión sagrada,
con lágrimas la seguías
y con dolor revivías,
paso a paso, la escalada.

En pies, manos y costado
tus llagas abrió el amor;
al encuentro del Amado,
gozo y dolor ha abrazado
la cruz de nuestro Señor.

Los ángeles te llevaron
el cáliz a tu aposento,
y las hostias se escaparon
y por el aire llevaron
a tu boca el Sacramento.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor
y adoración reverente;
igual gloria eternamente
al Espíritu de amor. Amén.

Benedictus, ant. Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo.

Oración

Padre de misericordia, que en la virgen santa María Francisca nos dejaste una imagen viva de tu Hijo crucificado, concédenos, por su intercesión, asemejarnos a Cristo en la tierra y ser glorificados con ella en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Ven, esposa de Cristo, recibe la corona eterna que el Señor te tiene preparada.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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