El deterioro de la fachada de San Antonio de Padua se debe a la humedad y la contaminación diaria

LA VOZ DE AVILES 26/01/2016
RUTH ARIAS

Alumnos de la Escuela de Arte examinan el estado de la piedra de la iglesia más antigua de Avilés siguiendo un estudio de la Universidad de Oviedo

Hace algo más de ocho siglos que se mantiene en pie la iglesia de San Antonio de Padua, hasta hace muy poco de los Padres Franciscanos, el edificio románico más antiguo de Avilés y una de las joyas del casco histórico de la villa. Sin embargo, su aspecto es muy diferente al que tenía cuando fue construida. No sólo por el hecho de que con el paso de las centurias se fueran anexando las capillas, sino que el color y los relieves de su fachada también han cambiado. La humedad y la contaminación tienen la culpa.

Un equipo del departamento de Geología de la Universidad de Oviedo ha realizado un estudio sobre las piedras de edificación del templo, identificando su procedencia y también el deterioro que han ido sufriendo con el paso de los años. En algunos puntos se ha perdido material y en otros se han ido acumulando suciedad, vegetación e incluso excrementos de animales.

Clavos, grietas y carcoma descubiertos por radiografía

«La fachada se encuentra en muy mal estado, e incluso se ha perdido parte de la ornamentación», señala Alma María Barberena, profesora de Restauración de escultura en materiales pétreos de la Escuela de Arte. Su alumnos se han basado recientemente en ese estudio universitario para efectuar un nuevo análisis de la piedra de la iglesia de La Ferrería para comprobar cómo el clima y la polución dejan sus inexorables huellas en estos materiales.

«El daño más notable a lo largo de toda la fachada es el ennegrecimiento de extensas áreas debido a la existencia de una pátina de suciedad», reza el texto. Esta pátina procede de las décadas de contaminación, sobre todo de las partículas en suspensión. A esto hay que sumar la «colonización biológica», es decir, la presencia de algas en la superficie de la base de la fachada, y de plantas en la parte superior, algo que se debe a «las frecuentes precipitaciones que sufre Asturias, junto a la elevada humedad en el entorno del edificio». Hoy la iglesia de San Antonio de Padua está muy cerca de la ría, pero cuando se levantó estaba a pie de puerto, y nada de esto ha ayudado a su conservación.

Alumnos de la Escuela de Arte analizan el estado de la piedra de la fachada principal de la iglesia de San Antonio de Padua

Alumnos de la Escuela de Arte analizan el estado de la piedra de la fachada principal de la iglesia de San Antonio de Padua

Aunque hay otros dos factores importantes para que su estado actual sea el de un edificio muy deteriorado, según señala el texto. Por una parte está la «falta de mantenimiento», y por otra la propia piedra utilizada para su construcción, fundamentalmente arenisca procedente de La Grandiella, una antigua cantera situada en el entorno del barrio de La Magdalena y que también fue empleada en otros monumentos avilesinos como la iglesia vieja de Sabugo, la de San Nicolás o el palacio de los marqueses de Ferrera. Todos estos edificios presentan en mismo aspecto moteado debido a esta piedra porosa que sufre más que otras la acción del agua y el polvo.

Muchas figuras y relieves se han ido desdibujando por la acción de todos estos elementos, e incluso algunos de los sillares se han desplazado desde su ubicación original, aparecen costras negras en algunas zonas, mientras que otras han sido pulverizadas…

El estado de conservación sobre todo de la fachada principal de la iglesia más antigua de Avilés es muy deficiente pero, sin embargo, esto resulta «de gran utilidad didáctica» para los alumnos, como sostiene Barberena. Aprovechan para aprender sobre los procesos de alteración de la piedra y realizan algunos estudios como los de sales o cartografías alterológicas.

Pero no es el templo de la plaza de Carlos Lobo el único objetivo en estas prácticas de los estudiantes de la especialidad de Restauración de la Escuela Superior de Arte. Los panteones del cementerio de La Carriona también han sido objeto de examen, y allí los alumnos también han podido comprobar como la humedad y la contaminación han provocado importantes daños. En el camposanto avilesino no hay areniscas, sino mármoles, pero ellos tampoco han sido capaces de resistir. Por la acción del agua y de la polución, «en vez de pulidos han ido quedando como granitos».

La suciedad se cristaliza, y la acción de la lluvia consigue que se formen canales, que se pierdan las formas y se suavicen los contornos, «más en unas zonas que en otras». Los daños son especialmente evidentes en las caras que dan al norte y en otras zonas de sombra. A los muertos también les afecta la contaminación y el clima humedo que tiene Avilés.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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