16 de junio, beato Juan de Parma, presbítero, I Orden

beato Juan de Parma

16 de junio
BEATO JUAN DE PARMA,
PRESBÍTERO, I ORDEN

Memoria libre para OFM

Juan Buralli nació en Parma, Italia, en 1208. De gran capacidad intelectual, cursó con brillantez todos los estudios, obtuvo el doctorado en filosofía, y se dedicó a su enseñanza en su ciudad natal. A los 25 años de edad, ingresó en la Primera Orden Franciscana, y fue enviado a perfeccionar sus estudios en París, donde se ordenó de presbítero y comenzó una intensa actividad como predicador elocuente y de profundo contenido doctrinal, al que el papa llamó para escucharle, y como profesor de teología en Bolonia, Nápoles y París.
En el Capítulo general de la Orden de 1247, en Lyon, fue elegido Ministro general, desempeñando el cargo durante diez años muy difíciles, en que bullían disensiones y existían entre los hermanos tendencias opuestas en la visión de la pobreza y del genuino espíritu de Francisco de Asís. Visitó numerosas comunidades de diferentes países, y recibió del papa el encargo de delicadas misiones pontificias. Con sus pacientes modales logró apaciguar los espíritus.
Tras el Capítulo de 1257, en el que fue elegido Ministro general san Buenaventura, se retiró al eremitorio de Greccio donde vivió, por espacio de 30 años, dedicado a la contemplación con gran austeridad. En una nueva misión pontificia a Grecia, enfermó en el viaje y murió en Camerino en 1289. Pío VI lo aprobó su culto en 1777.
Del Común de pastores o de santos varones: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

 Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De las Admoniciones, de san Francisco de Asís
(Adm 3,1-11: San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Nueva edición corregida y actualizada, BAC, Madrid 2011, pp. 92-93 .)

La verdadera obediencia

Dice el Señor en el Evangelio: El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío; y: Quien quiera salvar su vida, la perderá.

Abandona todo lo que posee y pierde su cuerpo, el que se entrega a sí mismo totalmente a la obediencia en manos de su prelado. Y todo cuanto hace y dice, si sabe que no es contra la voluntad del prelado, y mientras sea bueno lo que hace, es verdadera obediencia.

Y si alguna vez el súbdito ve que algo es mejor y de más provecho para su alma que lo que le manda el prelado, sacrifique voluntariamente lo suyo a Dios, y esfuércese en poner por obra lo que le manda el prelado. Pues esta es la obediencia caritativa, porque da lo que debe a Dios y al prójimo.

Pero, si el prelado le manda algo que va contra su alma, aunque no le obedezca no por eso lo abandone. Y si por ello ha de sufrir persecución por parte de algunos, ámelos más por Dios. Porque quien prefiere sufrir persecución a desear separarse de sus hermanos, se mantiene verdaderamente en la obediencia perfecta, ya que entrega su vida por sus hermanos.

Pues hay muchos religiosos que, so pretexto de que ven cosas mejores que las que mandan sus prelados, miran atrás y toman al vómito de la propia voluntad; estos son homicidas, y, por sus malos ejemplos, hacen perderse a muchas almas.

RESPONSORIO
Mc 16, 15-16; Jn 3,5

R. Id al mundo entero, predicad el evangelio a toda la creación. * El que crea y sea bautizado se salvará.
V. El que no nazca del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. * El que crea.
La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Mi porción es el Señor; bueno es el Señor para el alma que lo busca.

Oración

Oh Dios, que has concedido al beato Juan de Parma la gracia de seguir a Cristo pobre y humilde, concédenos vivir plenamente nuestra vocación bautismal y alcanzar la caridad perfecta a la que nos llamas en tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina contigo.

Vísperas

Magníficat, ant. Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más, y heredaréis la vida eterna.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

 

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

 

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

 

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

 

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.


SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s