31 de octubre, beato Ángel de Acri, presbítero, I Orden

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

31 de octubre
BEATO ÁNGEL DE ACRI,
PRESBÍTERO, I ORDEN
Memoria libre para OFMCap

Ángel Falcone, que en el bautismo recibió los nombres de Lucas-Antonio, nació en Acri (Cosenza), Italia, en 1669. Vistió el hábito de los Hermanos Menores Capuchinos emitiendo los votos en 1691 . Ordenado presbítero, ejerció la actividad apostólica en el sur de Italia, inculcando la imitación de la pasión de Cristo con palabra ardiente y persuasiva. El servicio y la atención a los hermanos lo puso de manifiesto, sobre todo, durante sus períodos de ministro provincial y guardián. Fue adornado con carismas especiales que aumentaron la fama de su santidad. Al fmal de sus días se quedó ciego, pero sus ojos seguían iluminados por la luz de su amor acendrado a Cristo y a la Virgen. Murió el 30 de octubre de 1739, y fue beatificado por León XII en 1825.
Del Común de pastores: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De los Escritos del beato Ángel de Acri, presbítero
(Carta de dirección espiritual, del 12 de octubre de 1734: Analecta OFMCap 1904, p. 314)

La humildad debe ir unida a la ciencia

En la devota carta escrita por Vuestra Reverencia me doy cuenta que nuestra mente se mueve especulando, y que nuestra voluntad se aficiona, mucho o poco, a ello, aun sabiendo lo que dice san Pablo: No os estiméis más de lo que conviene, sino estimaos moderadamente en la medida de la fe que Dios otorgó a cada cual, esto es, viviendo y muriendo en la práctica de la fe, de la esperanza, de la caridad y haciendo penitencia; y la paz de Cristo, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos.

Y esto es la humildad; y necesaria de por sí es la humildad de espíritu. Cristo comenzó a hacer y enseñar, y dijo: Salí del Padre y he venido al mundo no para hacer mi voluntad, sino la del que me ha enviado, esto es, que lleve a término su obra, porque no busco mi gloria sino la del que me ha enviado. Pasó la noche orando a Dios, y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre.

El divino Maestro Cristo nos dejó la forma de cómo teníamos que obrar en pobreza y humildad de espíritu: aparta de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres; y por su obediencia fue escuchado. Y aún siendo Hijo, aprendió sufriendo a obedecer. También su santísima Madre mereció que el eterno Padre la exaltase a la maternidad del Altísimo Dios y de su Hijo Unigénito; por el honor de ser Madre natural de Jesucristo ella misma, llena de Espíritu Santo, exclamó: Magníficat porque ha mirado la humillación de su esclava, derriba del trono a los poderosos. Y al embajador divino respondió: Hágase en mí según tu palabra. Si ella quiere tranquilizar su espíritu en aquello que es la verdadera humildad, no busquéis vuestra gloria sino observando en todas vuestras acciones los diez mandamientos, los mandamientos de nuestra santa Madre Iglesia, las promesas hechas a Dios en vuestra profesión, los consejos que la Iglesia nos da en el sacrosanto Evangelio: por lo demás conformaos en todo a lo que Dios quiere y con amor de corazón y de verdad, decid: Padre nuestro que estás en el cielo, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; por mi parte no le puedo ayudar de otra manera sino con la ayuda de mis oraciones y sacrificios; rogad al Señor por mi, para que me conceda perseverar hasta el fin.

Concluyendo le digo con toda sinceridad: confíeme cuanto Dios le inspire. Dios no manda cosas imposibles, sino que manda, exhorta a hacer lo que se puede. Al pedimos lo que no podemos, él nos ayuda para que podamos, nos hace fuertes e inexpugnables y nunca nos abandona si nosotros no le abandonamos a él.

RESPONSORIO                                                                                                   Flp 3, 8-10; Ef 4, 15
R. Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. * Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección y la comunión con sus padecimientos.
V. Realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza. * Para conocerlo a él.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si os amáis los unos a los otros.

Oración

Dios de bondad y misericordia, que concediste al beato Ángel la gracia de atraer a los pecadores a la penitencia mediante la predicación y los milagros, concédenos, por sus méritos y oraciones, llorar humildemente nuestros pecados y alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Acerca de OFS Avilés

Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de San Antonio de Avilés (Spain)
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