Liturgia de las horas: 18 de septiembre, beatos Vicente Cabanes, presbítero, Carmen García Moyón, y compañeros, mártires, III Orden

LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

beatos-vicente-cabanes-y-companeros

18 de septiembre
BEATOS VICENTE CABANES, PRESBÍTERO,
CARMEN GARCÍA MOYÓN, y COMPAÑEROS,
MÁRTIRES, III ORDEN
Memoria obligatoria para los Terciarios Capuchinos

Dieciocho Terciarios Capuchinos fueron martirizados en la persecución religiosa de 1936 en España.
Destaca a la cabeza del grupo, Vicente Cabanes, nacido en Torrente (Valencia), en 1908. Sus padres, sencillos jornaleros, lo educaron cristianamente. Terminados sus estudios, en 1923 ingresó en el noviciado de los Terciarios Capuchinos de Godella (Valencia), y fue ordenado presbítero en 1932. Profundamente identificado con el carisma de su Instituto y, estimulado por Luis Amigó, se consagró a la educación y reinserción de los jóvenes con problemas, hasta que sobrevino la persecución religiosa. Apresado el 27 de agosto de 1936, murió mártir el 30 del mismo mes, en Bilbao.
Corrieron la misma suerte otros 17 Terciarios Capuchinos y Carmen García Moyón, cooperadora amigoniana laica. Todos ellos dedicaban su vida a la atención de los jóvenes necesitados de ayuda y de norte en su vida, siguiendo las huellas del Buen Pastor, cuando les sorprendió la persecución religiosa, encontrando la muerte en Bilbao, Madrid y Valencia en 1936 y 1937. Fueron beatificados por Juan Pablo II el 11 de marzo del año 2001, con un numeroso grupo de 233 mártires de la Comunidad Valenciana, del que formaban parte junto con otros 31 hermanos y hermanas de la Familia Franciscana.
Del Común de varios mártires.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 329, 1-2: Obras completas de san Agustín, XXV, BAC, Madrid 1984, pp. 660-663)

Preciosa es la muerte de los mártires

Los hechos tan gloriosos de los santos mártires, flores que la Iglesia esparce por doquier, prueban a nuestros ojos cuán verdadero es lo que hemos cantado: la muerte de sus santos es preciosa a los ojos del Señor; si es preciosa a nuestros ojos, lo es también a los ojos de aquel por cuyo nombre la sufrieron.

Pero el precio de estas muertes es la muerte de uno solo. ¡Cuántas muertes compró muriendo quien, si no hubiese muerto, no se habría multiplicado el grano de trigo! Oísteis las palabras que dijo al acercarse su pasión, es decir, al acercarse nuestra redención: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto.

En la cruz realizó un gran negocio; allí fue desatado el saco que contenía nuestro precio; cuando la lanza de quien lo hirió abrió su costado, brotó de él el precio de todo el orbe.

Fueron comprados los fieles y los mártires; pero la fe de los mártires fue sometida a prueba; su sangre lo atestigua. Devolvieron lo que se había pagado por ellos, y cumplieron lo que dice san Juan: Cristo dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Y también en otro lugar se dice: Te has sentado a una gran mesa; considera atentamente lo que te ponen, porque conviene que tú prepares otra igual. Grandiosa es la mesa en la que los manjares son el mismo Señor de la mesa. Nadie se da a sí mismo como manjar a los invitados; esto es lo que hace Cristo el Señor; él es quien invita, él la comida y la bebida. Los mártires reconocieron, pues, qué comían y qué bebían, para devolverle lo mismo.

Mas, ¿cómo hubieran podido devolver si no les hubiese dado primero con qué pagar? En consecuencia, ¿qué nos recomienda el salmo donde está escrito lo que hemos cantado: La muerte de sus santos es preciosa a los ojos del Señor? Consideró el hombre cuánto recibió de Dios; examinó detenidamente todos los dones de la gracia del todopoderoso, que lo creó; que, perdido, lo buscó; hallado, le otorgó el perdón; cuando luchaba con sus solas fuerzas, lo ayudó; hallándolo en peligro, no se retiró; en cuanto vencedor, lo coronó y se dio a sí mismo como premio.

Consideró todo esto, exclamó y dijo: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré el cáliz de la salvación, invocando el nombre del Señor. ¿Qué cáliz es éste? El cáliz de la pasión, amargo y saludable; cáliz que si no lo hubiera bebido primero el médico, el enfermo hubiera temido hasta tocarlo. Ese es el cáliz de que habla. Reconocemos este cáliz en la boca de Cristo al decir: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz.

Refiriéndose a este cáliz dijeron los mártires: Alzaré el cáliz de la salvación, invocando el nombre del Señor. «¿No temes desfallecer en el camino?» «No», dijo. «¿Por qué?» «Porque invoco el nombre del Señor». ¿Cómo hubieran podido vencer los mártires, de no haber vencido en ellos quien dijo: Tened valor, yo he vencido al mundo. El emperador de los cielos regía su mente y su lengua, y por medio de ellos vencía en la tierra al diablo, a la vez que coronaba en el cielo a los mártires. ¡Oh bienaventurados, que así bebisteis este cáliz! Para ellos se acabaron los dolores y recibieron los honores.

Poned atención, pues, amadísimos; con los ojos no es posible, pero con la mente y el alma pensad y ved que la muerte de sus santos es preciosa a los ojos del Señor.

RESPONSORIO                                                                                          Mt 5, 44-45.48; Lc 6, 27
R. Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen. * Así seréis hijos de vuestro Padre celestial.
V. Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. * Así seréis hijos.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Oración

Oh Dios, fortaleza nuestra, que has elegido a los beatos mártires Vicente Cabanes y compañeros para educar a los jóvenes marginados y en dificultad, y alcanzar el martirio por Cristo, concédenos, por su intercesión, que, permaneciendo fieles a la caridad, merezcamos obtener los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Estos santos combatieron hasta la muerte por ser fieles al Señor, sin temer las amenazas de los enemigos. Estaban cimentados sobre roca firme.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Liturgia de las horas: 11 de septiembre, beato Buenventura de Barcelona, religioso, I Orden

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

11 de septiembre
BEATO BUENAVENTURA DE BARCELONA,
RELIGIOSO, I ORDEN
Memoria libre para OFM

Buenaventura Gran nació en Riudoms (Tarragona), en 1620, de familia humilde pero muy religiosa. Sus padres no pudieron costearle los estudios y por ello se dedicó a las tareas del campo y de pastor. Contrajo matrimonio por voluntad de su padre, pero enviudó al año y medio. Sintiéndose libre, enseguida ingresó en los Hermanos Menores en Barcelona. Durante 17 años vivió en Cataluña ejerciendo los oficios más humildes, con verdadera entrega y alegría. En 1658 fue a Italia, morando en varios conventos del Lazio, donde vivió su verdadera misión y carisma: la fundación de conventos de retiro en la Provincia romana, para lo que consiguió las correspondientes autorizaciones del papa Alejandro VII. Y así fueron creándose los conventos de retiro de Ponticelli, Montorio Romano y San Buenaventura en el Palatino, entre otros. Se distinguió también por su extraordinaria caridad para con los pobres, su exquisita humildad y su rigurosa pobreza. Fue enriquecido por Dios con carismas especiales y con el don de los milagros, y honrado con la amistad personal de varios pontífices. Murió en Roma el 11 de septiembre de 1684, a los 64 años de edad. Fue beatificado por san Pío X en 1906.
Del Común de santos varones: para los religiosos.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De la Carta del beato Buenaventura de Barcelona, religioso, al papa Alejandro VIII, pidiendo autorización para la fundación de Casas de retiro
(E. Crivelli, Vita del Ven. Servo di Dio Fr. Bonaventura da Barcellona, Quaracchi-Firenze 1901, pp. 100-101)

El amor a la soledad y al silencio

En nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, [le] escribo en este monte de Fontecolombo donde el Señor reveló la Regla a mi padre san Francisco.

Primeramente suplico a Su Santidad se digne concederme facultad para poder vivir en compañía de todos los que quieran guardar con sinceridad y pureza de alma la Regla de mi padre san Francisco, sin dispensa ni glosa, conforme quiere Jesucristo nuestro Redentor, que todo lo puede. Y para que en ningún tiempo la maldita avaricia y diabólica ambición pueda contra esta santa profesión, suplico a Su Santidad, con humilde corazón, que mande que la elección de los que regirán en nombre del Señor, se haga [echando] a suertes, como se hizo en el apostolado de Jesucristo, nuestro Señor. Y que ninguno, por ninguna vía pueda recibir dinero por sí, ni por otro; y que los conventos y oratorios en que moran no hagan provisión de ninguna cosa, sino de aquellas que en cada momento serán necesarias, sin pensar si habrá carestía o no, sometiéndose siempre a la divina providencia, que siempre provee.

Y también suplico a Su Santidad mande que ninguno sea recibido en esta fraternidad si no tiene veinte años de edad, si primero no ha sido bien examinado de su estado y profesión, y si antes no da a los pobres cuanto tuviere; y que todos prediquen la penitencia, más con la práctica de la vida que con la voz de su palabra, pues es más eficaz el buen obrar que el saber bien hablar, y , por consiguiente, con la pureza de vida ayuden a encaminarse a las almas redimidas con la preciosa sangre del piadoso Pastor y Redentor Jesucristo, nuestro Señor.

Y ninguno tenga la osadía de decir que es más perfecto que los demás religiosos, so pena de ser castigado como soberbio e indigno del nombre de religioso. Antes al contrario, todos se tengan por siervos inútiles conforme a la enseñanza de Jesucristo, nuestro sapientísimo Maestro.

Fr. Buenaventura, pequeñuelo y el menor de los hijos de Vuestra Santidad, engendrado en las entrañas de caridad de Cristo.

RESPONSORIO
R. Cual peregrinos y extranjeros en este mundo, * Sirvan al Señor en pobreza y humildad.
V. Y no apaguen el espíritu de la oración y devoción. * Sirvan al Señor en pobreza y humildad.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Se retiraba al desierto y oraba a Dios su Padre.

Oración

Oh Dios, que nos llamas a la santidad y otorgaste al beato Buenaventura de Barcelona la gracia de perseverar en la imitación de Cristo pobre y humilde, concédenos, por su intercesión, que, viviendo fielmente nuestra vocación cristiana, alcancemos la perfección que nos propusiste en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

Vísperas

Magníficat, ant. Fue solo a un lugar despoblado y se entregó a la oración.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Liturgia de las horas: 2 de septiembre, beato Apolinar Morel de Posat, presbítero, y compañeros, mártires, I Orden

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

2 de septiembre
BEATO APOLINAR MOREL DE POSAT, PRESBÍTERO,
Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES, 
I ORDEN
Memoria libre para OFMCap

Apolinar Morel forma parte del grupo de franciscanos martirizados durante la Revolución francesa, el año 1792, al negarse a firmar la constitución civil del clero.
Nació en 1739 en una pequeña población cerca de Friburgo, de padres suizos, oriundos de Posat. Recibió una sólida formación en el colegio de los jesuitas de Friburgo, donde destacó por su inteligencia y su fervor religioso. A los 23 años ingresó en los Hermanos Menores Capuchinos, y fue ordenado presbítero en 1764. Enseñó filosofía y teología, brilló por sus cualidades en el campo de la pastoral y de la catequesis, y se dedicó con celo a las misiones populares.
Con él fueron martirizados, el 2 de septiembre de 1792, Juan Francisco Burté, franciscano Conventual, y Severino Girault, de la Tercera Orden Regular Franciscana. El papa Pío XI los elevó a la gloria de los altares el año 1926.
Del Común varios mártires.

Oración

Padre nuestro, que concediste a los mártires Apolinar Morel y compañeros, pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor las adversidades y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

El resto de textos del Oficio se toman, o bien del Común de varios mártires, o bien del propio de los beatos Juan Francisco Burté y compañeros, o del beato Severino Girault.

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Liturgia de las horas: 2 de septiembre, beato Juan Francisco Burté, presbítero, y compañeros, mártires, I Orden

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LITURGIA DE LAS HORAS PROPIO DE LA FAMILIA FRANCISCANA

2 de septiembre
BEATO JUAN FRANCISCO BURTÉ, PRESBÍTERO,
Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES, 
I ORDEN
Memoria libre para OFMConv

Un pequeño grupo de hermanos franciscanos murieron mártires durante la Revolución francesa, en el año 1792, al negarse a firmar la constitución civil del clero. Arrestados en la iglesia del Carmen de París, fueron torturados y despedazados salvajemente en la mañana del domingo 2 de septiembre de dicho año. Entre ellos estaba Juan Francisco Burté, Hermano Menor Conventual, presbítero.
Juan Francisco nació en 1740 en la región francesa de Lorena. Muy joven ingresó en los Hermanos Menores Conventuales, en Nancy. Ordenado sacerdote, y con un buen bagaje de formación, fue profesor de teología, religioso docto, buen predicador, piadoso, elocuente y modesto. La Revolución francesa que le llevó al martirio puso fin a su rico ministerio pastoral.
Con él fueron también martirizados Apolinar Morel de Posat, franciscano Capuchino, y Severino Girault, de la Tercera Orden Regular Franciscana, junto con otros 180 compañeros de cautiverio. El papa Pío XI los elevó a la gloria de los altares el año 1926.
Del Común varios mártires.
Himnos castellanos en el Apéndice I.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA
De las Actas del martirio del beato Juan Francisco Burté y compañeros
(Archivo General de los Hermanos Menores Conventuales)

Conservaron la fidelidad a Cristo y a la Iglesia

La revolución, que estalló en Francia a finales del siglo XVIII, destruyó todas las instituciones sagradas y profanas y se ensañó cruelmente con la Iglesia y sus ministros. Hombres perversos, adueñándose del poder y escondiendo bajo el pretexto de la «filosofía» el odio que nutrían contra la Iglesia, intentaron borrar de la nación el nombre cristiano.

Su furor contra los ministros de la Iglesia, prelados y sacerdotes, que condenaban aquellas leyes inicuas y defendían denodadamente la fe católica, se encarnizó hasta tal punto, que parecían haber vuelto los tiempos de las antiguas persecuciones. Así la Iglesia, esposa inmaculada de Cristo, volvió a resplandecer con nuevas coronas de mártires.

La horrenda carnicería, que bañó de sangre a la ciudad de París los primeros días de septiembre de 1792, puede ser definida como un verdadero y solemne martirio de invictos héroes de Cristo, degollados por odio a la fe.

En esta cruel matanza cayeron, junto a tres obispos, muchos sacerdotes, tanto religiosos como seculares, y muchos otros fieles que ocupaban puestos civiles importantes.

Entre estos intrépidos confesores de la fe se distinguieron los beatos Juan Francisco Burté, de los Menores Conventuales, Apolinar Morel de Posat, de los Menores Capuchinos, y Severino Girault, de la Tercera Orden Regular. Los tres resplandecieron, en primer lugar, por su celo sacerdotal y por su caridad con los prófugos y perseguidos, y posteriormente por la fortaleza heroica con la que sufrieron el martirio, dejando un testimonio admirable de su fe.

A ellos hay que añadir los 19 mártires de Laval, muertos en 1794 por su fidelidad a la Iglesia y al Romano pontífice. En este segundo grupo es preciso recordar al beato Juan Bautista Triquerie, también de la Orden de los Menores Conventuales, quien ya se había distinguido por su celo sacerdotal y por la observancia fiel de la Regla.

Cuando fue tentado, con adulaciones y amenazas, para que renegara de la fe católica, declarándose abiertamente hijo de san Francisco, gritó: «Mantendré la fe en Cristo hasta la muerte».

Estos gloriosos atletas de Cristo fueron inscritos en el elenco de los beatos mártires por Pío XI en 1926.

RESPONSORIO
R. Mientras combatimos por la fe, Dios nos mira, y Cristo y sus ángeles nos asisten: * Es un gran honor y un gran gozo para nosotros luchar bajo la mirada de Dios y recibir el premio de Cristo.
V. Preparémonos para la lucha con espíritu puro, con fe y valentía, con entrega total: * Es un gran honor.

La oración como en Laudes.

Laudes

Benedictus, ant. Estos santos combatieron hasta la muerte por ser fieles al Señor, sin temer las amenazas de los enemigos; estaban cimentados sobre roca firme.

Oración

Padre nuestro, que concediste a los mártires Juan Francisco Burté y compañeros pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor las adversidades y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

Vísperas

Magníficat, ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y, porque le amaron hasta derramar su sangre, reinan con el Señor eternamente.

APÉNDICE I:
Himnos en castellano
OFICIO ORDINARIO

Laudes

Como se abrió la mañana
en esplendores del día,
hoy crece en mí la alegría
para alabar al Señor.

Loado, Señor, tú seas
por el sol y por la vida.
Loado, tú, sin medida;
es mi tributo de amor.

Loado, Señor, tú seas
en el agua y en las rosas,
¡Dios mío y todas mis cosas!
Loado siempre, Señor.

Y con Francisco te alabo
hoy con toda criatura.
Que todas de tu hermosura
son pregoneras y honor.

Al Dios que es Trino y es Uno
den alabanza infinita,
que en todo ser está escrita
la grandeza de su amor. Amén.

Vísperas

La perfecta alegría
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.

No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.

No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.

Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.

La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.

La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.

Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén.

COMÚN DE SANTOS FRANCISCANOS

Laudes

Hermanos, venid gozosos
a celebrar la memoria
de quien hizo de su historia
un holocausto de amor.

Y del Seráfico Padre
siguió el ejemplo sincero
de consagrar por entero
su corazón al Señor.

Hoy celebramos su fiesta
sus hermanos, los menores;
y cantando sus loores
pedimos su intercesión.

Que Francisco nos enseña
la oración de la alabanza
al Señor, que es esperanza,
y en sus santos, protección.

Gloria a Dios que es Uno y Trino,
cantad su bondad constante,
que no cesa ni un instante
de ser nuestro bienhechor. Amén.

Vísperas

Cuando la tarde declina
hacia el ocaso que llega,
mi alma, Señor, te entrega
su tributo de oración.

Y al celebrar a los santos
que te ofrecieron su vida,
con ellos canta rendida
las finezas de tu amor.

Francisco quiso que fueran
sus hijos agradecidos,
y en alabarte reunidos
en un solo corazón.

Hoy la plegaria que entona
nuestro pecho jubiloso
es el tributo gozoso
de gratitud a tu amor.

Gloria los santos celebren
al Trino y Único Dios.
Gloria nosotros cantemos
uniendo a ellos la voz. Amén.

SANTOS VARONES FRANCISCANOS

«¡El Amor no es amado!»  (San Francisco)

Fuiste grito enamorado
de la inefable hermosura
de una increíble locura:
Dios en hombre anonadado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste del dolor flechado
al mirar la horrible muerte
y el cuerpo sangrado, inerte,
de tu Dios crucificado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste tú el anonadado
al alimentar tu vida
con el pan y la bebida
de Jesús sacramentado.
«¡Ay, y el Amor no es amado!»

Fuiste voz, ansia, cuidado
de hacer entender a todos
los hombres, de todos modos,
que sólo existe un pecado:
«¡Ay, que el Amor no es amado!»

Hoy, ya bienaventurado,
en la familia del cielo,
danos repetir tu anhelo
de ver a Dios siempre amado.
«¡Ah, que el Amor sea amado!» Amén.

SANTAS MUJERES FRANCISCANAS

Dichosa tú, que te llamas
hermana de Jesucristo,
y que nutres con su sangre
tu amor al Padre divino,
y amas con él como a hermanos
a todos los redimidos.

Dichosa tú, que te llamas
esposa de Jesucristo,
desposada por el Padre
en el amor del Espíritu,
que compartes sus afanes
y sus bienes infinitos.

Dichosa tú, que te llamas,
sí, madre de Jesucristo,
pues en la fe lo concibes
y lo das a luz en hijos
de tu amor a los demás
y tu amor contemplativo.

Dichosa hermana y esposa
y madre de Jesucristo,
pues te llamas lo que eres,
como él mismo lo ha dicho,
y con él reinas y gozas
por los siglos de los siglos. Amén.

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Fiesta de San Francisco en Avilés 2016

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Novena de San Francisco 2016 cartel

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Novena de San Francisco 2016

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NOVENARIO SOLEMNE
que la Orden Franciscana Seglar de Avilés,

Venerable Orden Tercera de Penitencia,
dedica a su Seráfico Padre

San Francisco de Asís

del 26 de Septiembre al 4 de Octubre
en la Iglesia de Franciscanos de Avilés

HORARIO DE LOS CULTOS:

Todos los días, a las 7 de la tarde, Rosario con Novena y, a continuación, la Santa Misa. Los días 3 y 4 de Octubre, en la Misa de la tarde se venerará y besará la reliquia de San Francisco. Las personas que lo deseen pueden hacer su aportación de alimentos para familias necesitadas (Pan de los Pobres).

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